Por Rosa Bertino
Es escritor y vive del campo y la lectura. No piensa moverse de Totoral, de la tierra que don Jerónimo Luis vio por vez primera cuando bajaba desde Santiago del Estero. Con criterio independiente, Julio Torres Cabrera traza una radiografía muy personal de la idiosincrasia cordobesa, desde los orígenes hasta el presente. A 70 kilómetros de Córdoba está el casco de lo que debe haber sido una estancia grande como un pueblo, una parte de las tierras adquiridas en 1591 por Pedro de Cabrera, hijo de don Jerónimo Luis, al capitán López Correa. El propietario de esta casona antiquísima, poblada de espectros, es un vástago de la rama de Félix de Cabrera, hijo de Pedro y nieto del fundador. Con 61 años, dos divorcios y cuatro hijos, Julio Torres Cabrera es el autor de El oro de los Césares (1997), una novela con más suceso de estima que de público, que indaga en la epopeya de su ancestro y los mezquinos intereses de la conquista. Mirando el paisaje, es comprensible que no haya querido apartarse del paraje de Cavisacate, llamado oficialmente Totoral recién en 1974. Es la idea del paraíso accesible a los mortales. Hace 428 años, don Jerónimo Luis de Cabrera hizo allí un alto en su larga marcha hacia la fundación de Córdoba de la Nueva Andalucía. Terrateniente, escritor y sibarita, Julio recuerda cuando un vendedor lo presentó como “el nieto del fundador de Córdoba”. Más que portador de un apellido y de un escudo en la pared, parece el centinela de un pasado que su obra se encarga de ventilar. Julio Torres no sabe si esta ciudad se percata, o le importa, el estigma de la traición al caballero sevillano, muerto por el garrote vil en una fecha jamás precisada, a fines de 1574 o principios de 1575. A él sí le importa. Y a sus lectores, ávidos por conocer la saga de un hombre con “sangre de paladines, reyes y cruzados”, que murió acusado de ser el “hijo de una verdulera”. O sospechado de tener algún glóbulo judío en esas mismas venas. “La fallutería” Julio Torres Cabrera es hombre de ideas polémicas y desafiantes. Sus opiniones acerca del historial y la prosapia cordobesa han levantado polvareda en los círculos académicos. Ergo, tiene el perfil ideal para contestar cosas que pocos responderían con tanta independencia. Por ejemplo, para indagar de dónde vienen el apelativo de "Docta", el sayo jesuítico o la supuesta "fallutería cordobesa". Con gusto, Julio Torres vuelve al punto cero de la historia mediterránea. Un año y medio escaso transcurrió entre la gloria de aquel 6 de julio de 1573 y la ejecución de Jerónimo Luis de Cabrera en un ranchito de Santiago del Estero. A partir de la llegada de Gonzalo de Abreu, con el mandato de Felipe II designándolo gobernador del Tucumán, se sucedieron las intrigas, los miedos inquisitoriales y el virtual abandono de los 100 hombres que habían acompañado a Jerónimo en su campaña. “No movieron un dedo, para defender a su jefe”, se apasiona Julio Torres Cabrera. Cuatro siglos después, rodeado de papeles y documentos, no sabe si aquella infausta deserción dio pie a la fama de “fallutería” que ha acompañado a Córdoba. Menos aún, cree que haya que adjudicársela a cierta idiosincrasia jesuítica. “En el NOA (noroeste argentino) siempre nos llamaron ‘fallutos’, pero los que se ‘cantaron’ en los pactos, fueron ellos”. La Docta “Córdoba es un mito”, prosigue el creador de los Cuentos de Totoral. “‘Doctez’ no implica cultura; prosapia no garantiza nobleza, ni grandes bibliotecas e institutos docentes implican universalidad”. El Soneto a Córdoba, leído y abucheado hacia 1890, en la despedida del doctor Benjamín Gould, el astrónomo fundador y director del Observatorio Astronómico, es uno de los preferidos de Julio Torres Cabrera. Aquí va:
Córdoba tiene un río que es un hilo
de agua pestosa que transcurre lento,
la Catedral, confuso monumento
y la Universidad, que es un asilo.
Ciudad que pone en fobia al más tranquilo
ciudad de metejón y aburrimiento
ciudad de todo lo que causa estrilo
tu virtud fue el incordio de Sarmiento.
Chismear, dormir la siesta,
hacer de la política una apuesta
contarle el abolengo al peluquero
ésa es tu vida intelectual y artística
cuando te perderé Docta, de vista,
feliz usted doctor, que deja este agujero.
Aclara: “Se supone que el autor de este soneto es Emilio Pizarro, ‘Emilión’, escabiador y poeta genial, cuyos trabajos se han perdido, aunque existe la sospecha de que la pacatería de algún pariente los oculte". Los jesuitas Como todo buen cordobés, Julio Torres mantiene una relación ambivalente con la entraña jesuítica. Los jesuitas hablan por lo bajo y hacen primar sus intereses, pero siempre han sido unos adelantados. Córdoba le debe casi todo a la orden de San Ignacio. Este tramo de la historia ancestral aparecerá en su próximo libro, La revolución a destiempo de Gonzalo Martel: “El jesuita Renato Rocamora, confesor de don Jerónimo, vuelve de la China después de haber tenido una reunión promovida por el emperador chino con mil sabios, trae consigo un eclecticismo supermoderno acerca de la verdad religiosa que es casi la tesis papal actual, y se la explica a Gonzalo", dice Julio Torres. Pero también está lo otro; lo que se recuerda menos: "El mariscal Gaspar Rodríguez de Francia, dictador paraguayo conocido como ‘El Supremo’, fue educado por los jesuitas en el Monserrat. Su tiranía fue absolutista, fundamentalista y aislacionista. El Paraguay de Gaspar de Francia fue un inmenso convento laico encerrado entre limoneros de tres estaciones". Los próceres Aunque El oro de los Césares sea un paradigma de la novela historicista, su autor permanece ajeno al boom del género. Una cosa es ser contestatario en Buenos Aires; otra, en Córdoba. Al puerto le gusta la polémica; las provincias, donde todo el mundo se conoce, prefieren no confrontar. Con respecto al bronce literario, político y militar de esta capital mediterránea, los conceptos de Julio Torres son muy personales: “Córdoba, hasta la aparición de Cristina Bajo, no produjo un novelista verdadero”, dice el totoralense. “No tiene un escritor trascendente; tiene poetas de bar, de mordacidad aldeana, como el ‘Emilión’ Pizarro. Leopoldo Lugones es de Villa de María del Río Seco y pasó derecho a Buenos Aires; fue nacional, antes que provincial”. “Yo me pregunto: Córdoba, ¿produjo grandes políticos de cultura universal, como Mitre o Sarmiento? ¿Grandes caudillos, como Quiroga, Rosas o Urquiza? En toda su historia produjo a Illia y a Sabattini. El general Roca, era tucumano. ¿Políticos? ... ¿El deán Funes, que cuando se fue a Buenos Aires a defender la posición federalista, se dio vuelta y escribió el texto unitario de la Constitución del ‘26? ¿Grandes militares? ... Allá lejos y hace tiempo, el general Paz que, además, sabía escribir. El general Fotheringham, guerrero y escritor venerado en Río Cuarto, era inglés”. “Limpieza de sangre” El abolengo o la necesidad de éste, son parte de la identidad cordobesa. Julio Torres vuelve a su famoso antepasado: “Quizá la muerte de don Jerónimo, con su romanticismo trágico, le haya creado esa especie de aureola nobiliaria. Córdoba, sin don Jerónimo, es una saga sin héroes, una ópera sin nibelungos”. Y continúa: “Según María del Carmen Ferreyra, a mediados del siglo XVIII los españoles eran sólo el 33 por ciento en esta ciudad. Los demás eran clases: pardos, zambos, mulatos, ochavones, salto atrás, indios y mestizos. En la misma familia, con apellidazos, aún hoy se dan hasta tres colores de piel. A mi criterio, el prurito de la prosapia española es un relicto de la obligación oficial de demostrar la pureza de sangre para aspirar a cargos públicos, para entrar a las órdenes religiosas, para poder estudiar en el convictorio de los Jesuitas, antepasado del Monserrat y de la Universidad de Córdoba. Recién después de la Revolución de Mayo, en Córdoba se abolió en los papeles la obligación de probar esa ‘limpieza de sangre’ para entrar al Monserrat. ¿Cuántos años demoró en aplicarse en la realidad, después de que fue abolida en los papeles?" Julio Torres Cabrera remata con un pensamiento contemporizador: “En Córdoba, el apellido les sirve a quienes lo esgrimen para identificarse. Los que manejan el código entienden los mensajes; los de afuera, se imaginan conspiraciones y poderes secretos que sólo existen en el enojo que les provoca su imaginaria exclusión”. Los inmigrantes A fines del siglo 19 y comienzos del siglo 20 entró a tallar otra composición social. La Argentina comenzó a poblarse de gente nueva y los patriciados provinciales se fueron amalgamando con los inmigrantes. Con los años, el término “advenedizo” dejó de ser mala palabra. “Empezó a figurar en Córdoba otra gente y los viejos apellidos quedaron arrinconados en el foro, y en los directorios de las reparticiones públicas, cada vez más lejos de la política, del poder y de la plata. Vendieron sus campos, dependieron de algún título de médico o de abogado, entraron en los bancos oficiales o en las reparticiones públicas, hasta la jubilación”. “En el fondo, Córdoba, aunque pedante, fue siempre pobrona, sencillota y jamás verdaderamente discriminadora. Las oleadas inmigratorias se fueron imbricando como un hojaldre entre los escasos apellidos fundadores. Brotaron oleadas de apellidos de comerciantes catalanes, gallegos y vascos; franceses intelectuales; ingleses médicos; alemanes herboristas o cerveceros; italianos cerealistas e industriales; irlandeses aventureros y, de última, vendedores de autos venidos de los pueblos del interior y ‘gringos’ de la Káiser, que no bien llegaron se entronizaron en el faubourg del Golf, de moda y de prestigio. Todos están juntos hoy, y sin malos recuerdos”. Hasta aquí llega esta historia, a 428 años de la fundación de Córdoba de la Nueva Andalucía y de una especie que es cruza de muchas sangres, colores y condiciones. Al final, todo bien; sin rencores, ni olvidos. |
Villa del Totoral se encuentra ubicada a 80 Km. al Norte de la Ciudad de Córdoba y a 784 de la Capital Federal, al pie de los primeros macizos serranos.
Está ubicada a la vera del Camino Real, el cual recorría casi la totalidad del Virreinato del Río de la Plata, puesto que unía el Alto Perú con la Ciudad de Buenos Aires.
Su altura sobre el nivel del mar varía entre los 650 y 700 Ms.
Sus principales vías de acceso son:
- Ruta Nacional Nº 9, desde el Norte o desde el Sur.
-Ruta Nacional Nº 60, desde el oeste. Esta ruta empalma, 10 Km. al sur de la Localidad, con la Ruta Nacional Nº 9.
-Ruta 17, desde el Este.
Está ubicada a la vera del Camino Real, el cual recorría casi la totalidad del Virreinato del Río de la Plata, puesto que unía el Alto Perú con la Ciudad de Buenos Aires.
Su altura sobre el nivel del mar varía entre los 650 y 700 Ms.
Sus principales vías de acceso son:
- Ruta Nacional Nº 9, desde el Norte o desde el Sur.
-Ruta Nacional Nº 60, desde el oeste. Esta ruta empalma, 10 Km. al sur de la Localidad, con la Ruta Nacional Nº 9.
-Ruta 17, desde el Este.
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lunes, 24 de junio de 2013
Julio Torres Cabrera, heredero de Don Jerónimo, por Rosa Bertino (periodista)
Esta nota fue extraìda de la web: http://archivo.lavoz.com.ar/2001/0706/suplementos/temas/nota41384_1.htm
Un poco de historia (extraído de www.cordoba.com.ar)
Villa del Totoral, con sus antiguas
casonas y su río serpenteando entre lomas y extensas arboledas, es una de las
localidades más bellas del norte cordobés.
HISTORIA
De golpe y porrazo
Tremenda caída la de Antón Berrú, uno de los capitanes que acompañaban a Jerónimo Luis de Cabrera en su avanzada hacia el sur en busca del lugar indicado para fundar la Córdoba de la Nueva Andalucía. En una zona poblada de Totoras, el caballo de Berrú trastabilló y el capitán se fue de cuerpo al suelo ante la atónita mirada de los comechingones que no dejaban de asombrarse, no tanto por la extraña aparición de esos seres de cuatro patas y dos cabezas, como de la admirable resistencia del cristiano ante semejante golpe. El acontecimiento tuvo tal trascendencia que, para martirio del desdichado capitán y por irreverencia de los indios, el lugar comenzó a llamarse Cavisacat, que en lengua aborigen significa: Pueblo de la caída y el golpe.
Unos años después, el hijo del fundador, Don Pedro Luis de Cabrera, que ya se desempeñaba como Teniente Gobernador de la provincia, comienza a transformar el lugar en una importante estancia y obraje, levantando casa, capilla y sacristía, molino, telar, carpintería y fragua. Por aquel entonces, la abundancia de totoras y la escasez de comechingones, habían impuesto el nombre de totoral, dejando en paz al atosigado orgullo del capitán caído en campaña.
Esta propiedad, que luego fue subdividida en tres estancias, fue la base de un pueblo que comenzaría a crecer y alcanzaría la categoría de Villa el 6 de agosto de 1860, por decreto del Gobernador Félix de la Peña.
Villa General Mitre
En 1862, el
gobernador de la provincia de Córdoba, Justiniano Posse, mitrista y pragmático,
encontró más beneficios en nombrar a una localidad demostrando afecto al
Presidente de la República y adhesión a un proyecto político, que rindiendo
homenaje a un conjunto de juncos característicos de los abundantes bañados y
vertientes de la región. Por ello, aquel antiguo y modesto caserío, conocido
hasta entonces como El Totoral, por decreto del Gobierno de la Provincia,
recibe el nombre de Villa General Mitre.
Bajo esta denominación, la villa ingresó al siglo XX con sus hermosas casonas que aún hoy bordean las sombreadas calles totoralenses, mientras surgían las instituciones que iban moldeando la personalidad del pueblo.
La sociedad de Villa General Mitre se fue desarrollando fragmentada en dos estamentos sociales bien marcados: una élite criolla, formada por un reducido grupo de familias, que se identificaba como clase alta; y el estamento humilde, población periférica y de carácter rural, prestadores de servicios a la elite. Con el tiempo, muchos descendientes de las familias tradicionales se fueron trasladando a las grandes urbes como Córdoba, Buenos Aires y Tucumán, pero en época estival, regresaban a ocupar sus privilegiadas casonas y cascos de estancias, y a recordarles al pueblo su posición y su apellido. De este modo, Villa General Mitre fue conociéndose como un sitio de veraneo exclusivo, y las instituciones se desarrollaron con cierta particularidad. En el caso de los clubes sociales y deportivos, Independiente y Colón surgieron de la emergente clase media urbana y rural, mientras que los veraneantes tenían su propio “Club de veraneantes Villa General Mitre”, actualmente denominado Club Totoral.
Distante del ferrocarril, la localidad donde cayó Berrú, no tuvo un continuo crecimiento pero sí un reconocimiento por su belleza urbana y natural. Las frías aguas del río Totoral humedecen los pies del cerro que sostiene la enorme escultura de Sarmiento, que vigila pétreo al pueblo que en 1974, por iniciativa del historiador Arnaldo Solsona, recuperaría el nombre de Villa Del Totoral.
Anfitriona de ilustres
El ambiente serrano,
los viejos y enormes árboles, el río fresco, las anchas calles de tierra, las
casonas antiguas y los patios amplios, parecen producir una química especial
que inspira a muchos habitantes a darle rienda suelta a la creatividad
artística, desenfundando la pluma y el pincel.
Totoral ha sido cuna de muchos escritores, poetas y pintores, y también ha sido lugar de residencia e inspiración de grandes artistas de reconocimiento mundial como Pablo Neruda y Rafael Alberti.
El doctor Aráoz Alfaro, que era secretario general del Partido Comunista, era propietario del casco de una estancia en Totoral, la relación de amistad que Alfaro mantenía con artistas que tenían la desgracia de ser perseguidos políticos en sus países, hizo que estas personalidades pasaran temporadas en esta localidad.
El poeta Andaluz Rafael Alberti, perseguido por el franquismo, se refugió una temporada en la estancia mientras le gestionaban una cedula para poder vivir en la ciudad. Durante ese tiempo, Alberti escribió parte de su obra. Un día, un vecino, regocijado por la presencia del poeta, le preguntó si le agradaría que en el pueblo levantasen un monumento en su memoria, y el poeta le contestó: “Si quieren recordarme bueno sería que planten un árbol en mi memoria”. Hoy, el árbol que recuerda a Rafael Alberti está plantado en la Plaza San Martín de Totoral.
El chileno Nobel de literatura Pablo Neruda también residió una temporada en esta villa, y fue aquí, lejos de la presión y de la prisa, que observando la labor de un vecino que era obrero de la construcción, escribió “Oda del albañil tranquilo”.
Tremenda caída la de Antón Berrú, uno de los capitanes que acompañaban a Jerónimo Luis de Cabrera en su avanzada hacia el sur en busca del lugar indicado para fundar la Córdoba de la Nueva Andalucía. En una zona poblada de Totoras, el caballo de Berrú trastabilló y el capitán se fue de cuerpo al suelo ante la atónita mirada de los comechingones que no dejaban de asombrarse, no tanto por la extraña aparición de esos seres de cuatro patas y dos cabezas, como de la admirable resistencia del cristiano ante semejante golpe. El acontecimiento tuvo tal trascendencia que, para martirio del desdichado capitán y por irreverencia de los indios, el lugar comenzó a llamarse Cavisacat, que en lengua aborigen significa: Pueblo de la caída y el golpe.
Unos años después, el hijo del fundador, Don Pedro Luis de Cabrera, que ya se desempeñaba como Teniente Gobernador de la provincia, comienza a transformar el lugar en una importante estancia y obraje, levantando casa, capilla y sacristía, molino, telar, carpintería y fragua. Por aquel entonces, la abundancia de totoras y la escasez de comechingones, habían impuesto el nombre de totoral, dejando en paz al atosigado orgullo del capitán caído en campaña.
Esta propiedad, que luego fue subdividida en tres estancias, fue la base de un pueblo que comenzaría a crecer y alcanzaría la categoría de Villa el 6 de agosto de 1860, por decreto del Gobernador Félix de la Peña.
Villa General Mitre
Bajo esta denominación, la villa ingresó al siglo XX con sus hermosas casonas que aún hoy bordean las sombreadas calles totoralenses, mientras surgían las instituciones que iban moldeando la personalidad del pueblo.
La sociedad de Villa General Mitre se fue desarrollando fragmentada en dos estamentos sociales bien marcados: una élite criolla, formada por un reducido grupo de familias, que se identificaba como clase alta; y el estamento humilde, población periférica y de carácter rural, prestadores de servicios a la elite. Con el tiempo, muchos descendientes de las familias tradicionales se fueron trasladando a las grandes urbes como Córdoba, Buenos Aires y Tucumán, pero en época estival, regresaban a ocupar sus privilegiadas casonas y cascos de estancias, y a recordarles al pueblo su posición y su apellido. De este modo, Villa General Mitre fue conociéndose como un sitio de veraneo exclusivo, y las instituciones se desarrollaron con cierta particularidad. En el caso de los clubes sociales y deportivos, Independiente y Colón surgieron de la emergente clase media urbana y rural, mientras que los veraneantes tenían su propio “Club de veraneantes Villa General Mitre”, actualmente denominado Club Totoral.
Distante del ferrocarril, la localidad donde cayó Berrú, no tuvo un continuo crecimiento pero sí un reconocimiento por su belleza urbana y natural. Las frías aguas del río Totoral humedecen los pies del cerro que sostiene la enorme escultura de Sarmiento, que vigila pétreo al pueblo que en 1974, por iniciativa del historiador Arnaldo Solsona, recuperaría el nombre de Villa Del Totoral.
Anfitriona de ilustres
Totoral ha sido cuna de muchos escritores, poetas y pintores, y también ha sido lugar de residencia e inspiración de grandes artistas de reconocimiento mundial como Pablo Neruda y Rafael Alberti.
El doctor Aráoz Alfaro, que era secretario general del Partido Comunista, era propietario del casco de una estancia en Totoral, la relación de amistad que Alfaro mantenía con artistas que tenían la desgracia de ser perseguidos políticos en sus países, hizo que estas personalidades pasaran temporadas en esta localidad.
El poeta Andaluz Rafael Alberti, perseguido por el franquismo, se refugió una temporada en la estancia mientras le gestionaban una cedula para poder vivir en la ciudad. Durante ese tiempo, Alberti escribió parte de su obra. Un día, un vecino, regocijado por la presencia del poeta, le preguntó si le agradaría que en el pueblo levantasen un monumento en su memoria, y el poeta le contestó: “Si quieren recordarme bueno sería que planten un árbol en mi memoria”. Hoy, el árbol que recuerda a Rafael Alberti está plantado en la Plaza San Martín de Totoral.
El chileno Nobel de literatura Pablo Neruda también residió una temporada en esta villa, y fue aquí, lejos de la presión y de la prisa, que observando la labor de un vecino que era obrero de la construcción, escribió “Oda del albañil tranquilo”.
ATRACTIVOS
MUSEO OCTAVIO PINTO
Fue inaugurado en Noviembre de 1986 durante la intendencia de Atilio Lloubell, Posee este nombre en honor al famoso pintor y escritor, nacido en esta Villa.
Este museo guarda en su interior numerosas obras, como así también numerosos efectos personales del artista, que fueron donados el día de su inauguración por su hermana Adelina.
En este lugar se realizan periódicamente exposiciones itinerantes de pinturas, libros, arte, etc.
Antiguamente funcionaba en este edificio la Municipalidad de la Villa hasta 1974 que fue trasladada a su actual dependencia.
El Museo fue reinaugurado en el 2003 luego de una serie de obras que reestructuraron su imagen y que incluyeron la apertura de un patio interno con escenario y una cascada artificial en donde se suelen presentar espectáculos o conferencias al aire libre.
Las remodelaciones estuvieron a cargo del Lic. Oscar Gubiani, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba.
IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Los solares para la
construcción de la parroquia fueron otorgados en 1870, concluyéndose las obras
en el año 1872, gracias a las importantes donaciones del Sr. Narciso Navarro,
siendo el primer Cura y Vicario el Presbítero Domingo Luque.
Lleva su nombre en honor a la Virgen del Rosario, y las fiestas patronales se realizan el 3er domingo de Octubre en honor a la misma.
Su estructura es italianizante en general, caracterizándose la simplicidad en su fachada, de marcada simetría y con tres cuerpos bien definidos. Las torres son dos cubos perfectos, encontrándose en la derecha, el campanario.
Su interior se resuelve en tres naves sin cúpula, una central y dos laterales. Su techo es de cañón corrido, sostenido por pilares cuadrados. El altar está separado de la nave central por un desnivel en el piso.
Actualmente su Cura Párroco es el Presbítero Daniel Botero, vicario parroquial Padre J. Gómez.
RESIDENCIA TEMPORAL DE RAFAEL ALBERTI Y PABLO NERUDA
El reconocido escritor español Rafael Alberti, exiliado luego de la guerra civil, residió en este domicilio entre los años 1940 y 1946. Esta vivienda pertenecía, en ese entonces, al Dr. Rodolfo Araoz Alfaro.
Durante su estadía en la Villa culminó su libro “El clavel y la espada” y escribió la obra “De los álamos y los sauces”, dedicado a Antonio Machado.
El gran escritor y Premio Nóbel de Literatura Chileno, Pablo Neruda también residió en el domicilio antes mencionado, entre los años 1955 y 1957. Durante su estancia, el escritor se inspiró y creó varias de sus obras, como: Oda a las Tormentas de Córdoba, (entre sus versos nombra a Totoral); Oda al albañil tranquilo (dedicado a Victorio Zedda, habitante de la Villa); Oda a la pantera negra y Oda a la Mariposa.
También diseñó el frontispicio de la vivienda.
CASA NATAL DE OCTAVIO PINTO: (R.J.Noble y San Martín)
Octavio Pinto nació el 26 de Noviembre de 1890 en esta localidad. Desde niño, el dibujo y la pintura eran sus actividades preferidas. Su hermana Adelina, lo acompañaba guardando religiosamente sus apuntes y sus ensayos. Paralelamente al pintor nace el poeta. Luego de recorrer el mundo tomando apuntes y croquis, pintando paisajes, realizando importantes exposiciones, fallece en Montevideo, Uruguay, el 26 de Diciembre de1941.
Con respecto a su vivienda, antiguamente funcionaba allí el Banco de la Provincia de Córdoba, y en la actualidad se encuentra allí el establecimiento educativo de la Escuela Normal Superior, de nivel primario.
ANTIGUO CAMINO REAL
En la actualidad, calle Diógenes Moyano, al norte de la localidad. Esta calle unía el “Camino de las Postas” proveniente de “Los Talas” (hoy Sarmiento) al oeste con el “camino de los Santiagueños” (actualmente Ruta N°9). Hasta hace algunos años se encontraba un mojón de vialidad nacional señalizando el kilometraje a orillas de una casa.
Fue inaugurado en Noviembre de 1986 durante la intendencia de Atilio Lloubell, Posee este nombre en honor al famoso pintor y escritor, nacido en esta Villa.
Este museo guarda en su interior numerosas obras, como así también numerosos efectos personales del artista, que fueron donados el día de su inauguración por su hermana Adelina.
En este lugar se realizan periódicamente exposiciones itinerantes de pinturas, libros, arte, etc.
Antiguamente funcionaba en este edificio la Municipalidad de la Villa hasta 1974 que fue trasladada a su actual dependencia.
El Museo fue reinaugurado en el 2003 luego de una serie de obras que reestructuraron su imagen y que incluyeron la apertura de un patio interno con escenario y una cascada artificial en donde se suelen presentar espectáculos o conferencias al aire libre.
Las remodelaciones estuvieron a cargo del Lic. Oscar Gubiani, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba.
IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
Lleva su nombre en honor a la Virgen del Rosario, y las fiestas patronales se realizan el 3er domingo de Octubre en honor a la misma.
Su estructura es italianizante en general, caracterizándose la simplicidad en su fachada, de marcada simetría y con tres cuerpos bien definidos. Las torres son dos cubos perfectos, encontrándose en la derecha, el campanario.
Su interior se resuelve en tres naves sin cúpula, una central y dos laterales. Su techo es de cañón corrido, sostenido por pilares cuadrados. El altar está separado de la nave central por un desnivel en el piso.
Actualmente su Cura Párroco es el Presbítero Daniel Botero, vicario parroquial Padre J. Gómez.
RESIDENCIA TEMPORAL DE RAFAEL ALBERTI Y PABLO NERUDA
El reconocido escritor español Rafael Alberti, exiliado luego de la guerra civil, residió en este domicilio entre los años 1940 y 1946. Esta vivienda pertenecía, en ese entonces, al Dr. Rodolfo Araoz Alfaro.
Durante su estadía en la Villa culminó su libro “El clavel y la espada” y escribió la obra “De los álamos y los sauces”, dedicado a Antonio Machado.
El gran escritor y Premio Nóbel de Literatura Chileno, Pablo Neruda también residió en el domicilio antes mencionado, entre los años 1955 y 1957. Durante su estancia, el escritor se inspiró y creó varias de sus obras, como: Oda a las Tormentas de Córdoba, (entre sus versos nombra a Totoral); Oda al albañil tranquilo (dedicado a Victorio Zedda, habitante de la Villa); Oda a la pantera negra y Oda a la Mariposa.
También diseñó el frontispicio de la vivienda.
CASA NATAL DE OCTAVIO PINTO: (R.J.Noble y San Martín)
Octavio Pinto nació el 26 de Noviembre de 1890 en esta localidad. Desde niño, el dibujo y la pintura eran sus actividades preferidas. Su hermana Adelina, lo acompañaba guardando religiosamente sus apuntes y sus ensayos. Paralelamente al pintor nace el poeta. Luego de recorrer el mundo tomando apuntes y croquis, pintando paisajes, realizando importantes exposiciones, fallece en Montevideo, Uruguay, el 26 de Diciembre de1941.
Con respecto a su vivienda, antiguamente funcionaba allí el Banco de la Provincia de Córdoba, y en la actualidad se encuentra allí el establecimiento educativo de la Escuela Normal Superior, de nivel primario.
ANTIGUO CAMINO REAL
En la actualidad, calle Diógenes Moyano, al norte de la localidad. Esta calle unía el “Camino de las Postas” proveniente de “Los Talas” (hoy Sarmiento) al oeste con el “camino de los Santiagueños” (actualmente Ruta N°9). Hasta hace algunos años se encontraba un mojón de vialidad nacional señalizando el kilometraje a orillas de una casa.
BALNEARIO MUNICIPAL.
Sobre el lecho del
Río Totoral se construyó en el año 1942 durante la intendencia del Dr. David
Avalos esta pileta de grandes dimensiones. Está enclavado en uno de los
lugares más pintorescos de la zona con una gran arboleda en donde hay
asadores y espacios para carpas. En el natatorio el agua se corre permanentemente
y se renueva en su totalidad cada dos horas.
Cabe destacar que las aguas del río provienen, por vía subterránea, de los deshielos de la cordillera, que afloran en forma de vertientes, a pocos Kilómetros de la villa.
A esto se debe la baja temperatura del agua, la cual es muy beneficiosa para los problemas circulatorios
Cabe destacar que las aguas del río provienen, por vía subterránea, de los deshielos de la cordillera, que afloran en forma de vertientes, a pocos Kilómetros de la villa.
A esto se debe la baja temperatura del agua, la cual es muy beneficiosa para los problemas circulatorios
jueves, 26 de julio de 2012
Casonas de Totoral
CASONAS DE SIGLOS XVIII Y XIX
1-SALA DE PRIMEROS
AUXILIOS-COMPLEJO TURISTICO CULTURAL
El 26 de
Febrero de 1921,
la Comisión Municipal
compuesta por D.
Leonardo Piro como Presidente, D Francisco Limia como Vocal
y D. Vicente Ferrando como Secretario, se reunen en Consejo con el fin de “recibir
y aplicar eficazmente los fondos que el Presupuesto Nacional destina para el
mantenimiento de una Sala de Primeros Auxilios”.
El Dr. Arturo M. Bas, desempeñando el cargo de Diputado
Nacional, fue quien gestionó ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
de la Nación, un subsidio mensual para el funcionamiento de la Sala de Primeros Auxilios. Es por ello, que con motivo del
fallecimiento de Dr. Bas, en el año 1935, el Concejo Deliberante designa con el nombre de “Dr. Arturo M.
Bas” a la Sala de Primeros Auxilios.
Al crearse el
Hospital Regional actual,
este edificio pasó
a ser la
Estación Terminal de Ómnibus, Club de Caza y Pesca, Cooperativa
Telefónica de Servicios Públicos de la Villa, para pasar a ser en la
actualidad parte de la Manzana del Centro Cívico pasando a ser el primer
Complejo Turístico y Cultural.
2-LA CASA DE TOMAS
LUQUE
La Municipalidad de
Villa Gral. Mitre
le dio en
pago a Don Tomas
Luques un solar en la
manzana 39 en agosto de 1891.
Don Tomas había
construido dos puentes
sobre la acequia
de la villa,
en estos solares
construyó su espléndida
casa que en
la década del
10 fue sede
del Hotel Central, primeramente por un señor de
apellido Inadebuit. Fue en el Hotel
Central dónde se realizaron importantes comidas .
Es de interés destacar que en la ochava de la casa
subsiste el soporte del que pendía el
farol, dentro del cual llevaba una lámpara a kerosen que diariamente era
encendida por el encargado conocido como “Rosario el farolero” en la actualidad
esta casa pertenece a sus descendientes .
3-CASA DE D. EUSTOLIO ENDREK – HOTEL COLONIAL-
El 21 de marzo de 1900 D. Francisco Emeric, francés, vendió
los cuatro solares de la manzana
27 a D. Eustolio Endrek, quien manda a construir esta
espléndida casa.
D. Eustolio era una persona de fortuna; estimábase que era
propietario de no menos de treinta casas de renta en la ciudad de Córdoba.
D. Eustolio era hombre progresista y emprendedor. Introdujo la primera radio de la villa, para
su instalación, contrató a un ingeniero alemán. Además instaló luz eléctrica,
cuando aún la villa no la tenía, la cual
era producida por una pequeña usina,
movida por un motor “Ruston”
a explosión. El cuarto en el que estaba instalado, todavía existe,
aislada de la casa.
En esta magnífica
residencia se dieron bailes
memorables, siempre de etiqueta y a los que
concurrieron el Gobernador, Dr. Ramón J. Cárcano y otras
personalidades.
La crisis de los treinta hizo estragos en la fortuna de D.
Eustolio, por lo que en 1935 vendió la propiedad a D. Justiniano Vivas,
quien la convirtió en el “Hotel
Central”. Con posterioridad, adquirió el hotel el Sr.
Enrique Rossi Fraire quien le cambió el nombre por el de “Maruxa Hotel”.
Después de algún tiempo
lo vendió al Sr. Antonio Gil Dundo,
quien lo bautizó como “Hotel Colonial”, funcionando
hasta mediados de la década del sesenta.
Gil Dundo lo vendió a D. Antonio Bernardis, entrando en
decadencia, desde entonces, como hotel. Hoy está subdividido entre los
herederos de éste.
4-CASA DE D. EUSTOLIO
BUSTAMANTE-FLIA VERA ROSSI
Don Almanzor Moyano, representando a Zarela Moyano de Díaz,
vendió en 1898 a DF. Antonio
Migotti “casa y sitio” de su propiedad y éste le transfirió
a D. Juan Clemente Sarraillet en el año
1907, este Señor
vendió a D.
Eustolio Bustamante en
el año 1913,
los “dos sitios”.
Fue
Sarraillet quien hizo construir esta casa.
D. Eustolio era casado en primeras nupcias con Da. Justa
Morcillo Carranza. En esta casa vivió y crió a su familia, una de las hijas del
matrimonio Bustamante, era María
Angélica, quien se caso con Guillermo Constable, hijo del Mr. Constable.
Es a D. Guillermo a quien debemos las primeras y hermosas
fotografías postales a color que
todavía circulan por Totoral.
Actualmente la casa
pertenece a Martha Rossi de Vera, quien la ha restaurado e introducido
importantes mejoras, conservando
su fisonomía de
época, tanto en
su fachada como interiormente.
5-CASA DEL DR. AURELIO
CRESPO-AITA TAGLE CRESPO
En el año 1878, D.
Emilio Crespo Torres,
propietario de esta casa, la llamaba
“la casa del aguaribay”. En
1927 fallece D. Emilio,
heredando la casa su hijo,
el Dr. Aurelio E. Crespo
Moyano, quien obtuvo
el título de
Abogado y Doctor
en Jurisprudencia; fue
uno de los fundadores del
Partido Demócrata de
Córdoba en el
año 1913; fue
Senador por el Departamento Totoral, durante los años
1922 – 1926; también fue Diputado y Presidente de la Cámara de
Diputados de la
Provincia y Convencional Constituyente
en la Reforma
de la Constitución Provincial
en 1923; se
desempeño como Jefe
de la Policía
de la ciudad
de Córdoba.
Actualmente la casa
pertenece a una de los herederos, la Sra. Inés Juarez Crespo
de Aita
Tagle.
6-CASA DE DON DEODORO
N. ROCA-FLIA BRASCA
Esta casa cierra el pasó a lo que era en aquel entonces la
calle La Paz, la casa del Sr. Roca es un elegante y cómodo edificio rodeado de
jardines y edificado en alto.
El Dr. Deodoro Roca fue uno de los principales ideólogos de
la Reforma Universitaria del año
dieciocho en Córdoba y autor del famoso Manifiesto de los
Reformistas. También vivió en esta casa Jaime Roca, arquitecto de destacada
actuación profesional en Córdoba y Catedrático de la Universidad
Nacional de Córdoba.
Edificios como el Colegio Nacional
de Monserrat, restaurado, y el
Jockey Club de Córdoba son suficientes testimonios de la calidad profesional y
artística de Jaime.
En la década
del año cuarenta
la casa fue
rematada y adquirida
por el Club
Atlético Independiente de
nuestra Villa, que
establecío allí la sede social. Años después
se remató nuevamente, siendo actualmente su dueño Don Guido Brasca.
7-CASA DEL GENERAL
ANAYA-VILLA ROSARITO
En el año
1913, el General
Justo Anaya, adquirió
un terreno en
el cual construyó
“Villa Rosarito”, una esplendida y señoral Mansión. Su principal motivo de radicación en
la villa fue la salud de su pequeña hija Rosario.
Este General, se enrola a los 15 años en el ejército para
marchar al combate en la guerra de la Triple Alianza. Luego de una larga trayectoria militar ocupo
la Secretaría Militar y desde
allí contribuyó a fundar la Escuela de Maquinistas de la Armada.
En 1891 fue nombrado Gobernador de la Provincia de Neuquén,
cargo que desempeñó hasta
1894.
El general pasaba temporadas veraniegas y vivió durante un
tiempo en nuestra localidad, fue Presidente de la Comisión Administradora de la
Villa y Presidente de la Comisión de
Caminos de la Villa Gral. Mitre, renuncio a ambas presidencias en el año 1919.
Muere en el año 1932, a los 82 años, en la cuidad de
Córdoba.
8-CASA DEL DR. PABLO
MARICONDE-VILLA ELOISA Y CAROLINA
El terreno fue donado por D. Tomás Villegas a la
Municipalidad local para ser destinado a
la plaza, denominándola como “Plaza
Coronel Cuenca”, en homenaje a este militar. También se la conoció como “Plaza
de las Carretas”, pues allí paraban estos vehículos que descargaban y cargaban
en el Molino.
Esta donación no se
concretó legalmente debido a la demanda que entabló
D. Tomás a la Municipalidad,
pues el 25 de septiembre de 1907,
Da. Luisa Teresa
Gallegos de Gallegos adquirió a
Rosario Puyulá de Villegas dos lotes: la manzana que tratamos, con mas el lote
sur, contiguo a la casa del general Anaya.
El 10 de
junio de 1911,
D. Lucrecio Román
adquirió esta propiedad,
compuesta de una
manzana de 85,00 mts. de costado, cercada por alambre, con
más el terreno ubicado al sur, calle de por medio.
D. Lucrecio fue
hombre público de
Córdoba, habiendo sido
elegido Convencional
Constituyente en la reforma provincial
de 1899. Él reconstruyó esta señorial mansión que sus descendientes conservan
en la actualidad intacta,
impecable, con su rico moblaje de época,
iluminada con espléndidas lámparas
“Osler” (a gas y adaptadas actualmente a
electricidad) y con la pintura original
de los muros.
Al fallecimiento de D. Lucrecio y de su esposa, heredó esta
casa su hija Carolina, quien fuera esposa
del Dr. Pablo
Mariconde, catedrático titular
de la Cátedra de
Derecho Penal de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.
En esta casona se han filmado varias películas, la más
importante fue El Cura Fierro, realizada
para el cine nacional con inversión privada.
Actualmente pertenece
a sus herederos y descendientes, los Dres. Pablo. Oscar Donato, el
Ing. Carlos, ya fallecido, y a su hermana Carola.
9-CASA DEL DR. RUSIÑOL
FRÍAS
El Sr. Federico
Wienert adquirió la quinta
de Villegas, en una de las manzanas en la que subdividió; construyo su casa, la
cual vendió al Dr. Antonio Rusiñol en Enero de 1905. Es una hermosa residencia
de estilo germánico
y que tiene
como especial particularidad su
gran comedor de forma octogonal
de destacable maderamen en el techo,
que mantiene aún su
original y características pinturas.
El Dr. Rusiñol
estaba casado con
la hija del
Dr. N. Frías,
quien en ese
entonces era el
gobernador de la Prov. De Tucumán. Era abogado y fue
Director de los Ferrocarriles del Sur, también fue Presidente del Partido Unión
Popular (1905), fue profesor de la Universidad. Falleció en Totoral, el 14 de
Febrero de 1907 a los 46 años de edad.
Esta casa, fue distinguida
Centro Social a través de varias décadas y generaciones. Fue una
familia muy comprometida con la religión lo cual llevo a
apodar su casa como el “Vaticano”
.
10-CASA DEL DR.
GREGORIO ARAOZ ALFARO RECIDENCIA TEMPORARIA (PABLO NERUDA Y RAFAEL ALBERTI ) FLIA NORBERTO AGRELO
Esta casa fue construida
antes de 1845, de acuerdo al inventario
de la hacienda del Totoral
Grande.
Da. Rosario Puyulá de Villegas le vende en 1898 a D.
Federico Wienert, vecino de Tucumán, esta casa quinta. Era la zona que
constituyó muchos años atrás la huerta de Cabrera.
En 1905 D. Wienert vendió al Sr. Gregorio Araoz Alfaro quien
la adquiere para luego echarla abajo y construir una nueva, pero su esposa se
enamoró “de las paredes de piedra y adobe, fresca en verano y tibia en
invierno”. Al año siguiente Da. Paula Del Campillo Ruiz le vendió al Dr. Araoz
Alfaro el terreno contiguo y este compró a Da. Rosario otro lote frente a la
casa de ésta.
Este terreno poseía una ochava en la esquina en la cual
había un gran sauce y un banco de piedra.
Da. Rosario se
reservó sin vender
dicha ochava para
conservar el “sauce
de sus recuerdos” como lo llamaba
El Dr. Gregorio Araoz Alfaro, fue tucumano, Nació en 1870 y
se radico en Buenos Aires, donde se doctoró en Medicina profesión
que practicó en dicha ciudad y posteriormente en grandes clínicas europeas.
Por su gran Pasión en
la medicina infantil, se lo considera el Padre de la Pediatría
Argentina. Ocupo el más alto cargo en materia
de orden nacional como
Director del Departamento de Higiene. Fue fundador del Instituto
Argentino de Diagnóstico y Tratamiento de la Liga Argentina contra la
Tuberculosis.
Fue varias veces Presidente de la Academia Nacional de
Medicina, mereciendo también altos
cargos y honores de varios países europeos.
El Dr. veraneaba todos los años en nuestra Villa, y durante
su estadía atendía gratuitamente a la gente más humilde de la localidad.
Este Dr. fue designado en el año 2002 por la organización
panamericana de la salud entre 20 personalidades médicas que se destacaron en
los últimos 100 años por su aporte a la medicina en el país, como “Héroe de la
Salud en la Argentina”.
A esta casona vinieron importantes hombres de ciencia y de política, entre los
que podemos citar al DR. Salvador Mazza, descubridor del vector que provoca el Mal de Chagas, como
así también Ernesto Padilla, prestigioso hombre público de la época.
A su muerte la
hereda su hijo Rodolfo quien
fuera Presidente del Partido
Comunista de la República Argentina.
Por su ideología política durante
la guerra civil española
albergó a los españoles
exiliados, entre ellos se encuentran los comunistas León Felipe, Rafael Alberti y su mujer Teresa
de León. También
se hospedo Víctor
Delhéz, considerado como
el mejor xilografista del mundo,
de nacionalidad Belga. Otro
visitante ilustre fue Pablo Neruda, poeta Chileno, Premio Nóbel de la
Literatura, quien paso varias
temporadas estivales en nuestra
localidad, y en donde
escribió varios de
sus poemas, uno
de ellos fue
la Oda al
Albañil Tranquilo, durante la remodelación del frente de la casa, cuyo
diseñador fue el propio Neruda. La casona fue apodada como el “Kremlin”.
Rodolfo falleció en Totoral, sus restos descansan en el
cementerio local.
En la actualidad la casa quinta pertenece al Dr. Norberto
Agrelo, abogado, que fue Presidente de la Unión de Centro Democrático. Ironías
del destino: la casa de un representante del izquierdismo moscovita pasa ahora
a pertenecer a un alto dirigente del centro de derecha argentino.
11-CASA DE ARAGNO
MANFREDI- FLIA AGRELO CAMINADA
Esta espléndida residencia
fue la que
construyó Don Federico
Wienert. Fue miembro destacado de la comunidad alemana de nuestro país, nació en la cuidad
de Hannover en el año 1859, fue cónsul
alemán en 1895, y fallece en Capital
Federal en la década del ’20.
Su hija mayor, Elisa,
fue la heredera de esta casa, quien contrajo matrimonio con José Aragno
Manfredi, quien era fonoaudiologo. Esta
familia pasaba las temporadas veraniegas en nuestro Pueblo. El Sr. Aragno
Manfredi fallece en Santiago del Estero
en el año 1974, falleciendo al poco
tiempo su esposa, los restos de ambos descansan en el cementerio local.
Actualmente la casa pertenece a la familia Caminada Agrelo.
12-CASA DE LA
CURTIDURÍA –LA CANCHONA FLIA JUAN AGRELO
La estancia primera en la localidad, data de 1626. La
Curtiduría, que tomó ese nombre por el sitio donde se labraban pieles, la
heredó Da. Antonia de Cabrera esposa del Gobernador D. Cristóbal de Garay Saavedra. Este a su vez
la donó a Da. Teresa de Cabrera cuando se casó con el Capitán D. Juan de
Perochena; luego la hereda Juan Francisco de Torres y Cabrera, hijo del segundo
matrimonio de Da. Teresa con D. Cristóbal de Torres Dávila. Este, en 1719 deja
como heredera a Da. Mariana de Peralta y Cabrera casada con el Sargento Nicolás
Ponce de León, padres de Gabriel Ponce de León.
Da. Teresa Moyano,
viuda de Gabriel
Ponce de León la
traspasa en 1788 a
su hermano Gregorio Moyano que impulso
con nuevo vigor las actividades rurales y sobre la base de las antiguas
viviendas edificó la casa de su morada que en 1830 fue ampliada y renovada por
su hijo D. José Santos Moyano quien falleció allí junto con su esposa, Inés
Novillo y algunos de sus hijos en el trágico cólera de enero de 1868.
D. Santos Moyano agasajó en esta vivienda en 1867 a los
jóvenes del Colegio Monserrat que venían de la casa de descanso de Caroya a
caballo.
Hereda esta vivienda una de sus hijas sobrevivientes, Da. Encarnación (La Canchona) soltera en
donde vive hasta principios del siglo XX.
Esta antigua casona de más de 200 años y hoy conocida como
“La Curtí o La Canchona” es la única en su tipo que se conserva en Totoral y es
representativa de la antigua arquitectura rural cordobesa por lo que fue
declarada de Interés Municipal.
Luego de estar abandonada por algún tiempo fue adquirida por
la familia del Dr. Juan Agrelo.
13-CASA DEL DR. FELIPE
CRESPO
Esta casona fue construida
por D. Benito Ortiz. Fue heredada
años después por Da. Josefa Ortiz
de Torres quien la vende a la señorita
Pastora Sivilat, hermana del Dr. Manuel Sivilat Fernández, abogado,
prosecretario del General Julio A. Roca
y colaborador del Gral. Mitre en su biblioteca.
En 1925 adquirió esta
propiedad el Dr. Felipe Crespo
Moyano, hijo de don Emilio
Crespo, nacido en esta localidad y doctorado en medicina en la Universidad
Nacional de Córdoba.
Hoy, esta casona pertenece a una de sus hijas, Sara.
14-CASA DEL DR.
NICASIO SALAS OROÑO -CASA DE LOS CABALLITOS
Estos terrenos y posterior casa pertenecieron a D. Lorenzo
Serafini. Este y su hermano Pedro, estaban
dedicados a la
industria molinera y
maderera, actividad que
desempeñaba en el Molino, del cual era dueño cuando la
adquirió de Da. Rosario Puyula en el año 1900.
Aquí se alojo, muy
enferma y acompañada por su madre,
la distinguida poetisa y escritora argentina, Delfina Bunge en 1907.
Recomendada por la Dr. Salas Oroño para
curarse siendo que no disfruto demasiado su estadía en Totoral pero finalmente
se curó.
Con posterioridad, alrededor de 1914 adquirió esta propiedad
Da. Eloisa Torres Pardo, hija de Jerónimo
Torres de la
Quintana y de
D. Petronila Pardo
Rudens. Da. Eloisa
se caso en primeras nupcias con D. Jasón Benítez y luego
del fallecimiento de éste con D. Pedro Corvalan y luego de enviudar nuevamente
se casa con el boticario de la Villa, D. Carlos Milessi, mucho más joven que
ella.
Luego la adquiere
el Dr. Nicasio
Salas Oroño quien
veraneaba aquí hacia
varios años Gobernador de Santa
Fe, Diputado y Senador nacional y un luchador en la época de la
Organización Nacional. Estudio
medicina en la
Universidad de Buenos
Aires y contrajo matrimonio con Da. Luisa Domínguez Arteaga, prima de Delfina Bunge. Vivió en
Córdoba en una mansión céntrica de gran lujo y hay relatos de una gran fiesta
que la familia Oroño realizo en ella
con importantes personalidades de
Córdoba tales como
los Garzón Maceda,
Díaz, Carcano, Revol Warcalde, Allende Posse, Deheza, Funes, entre
otras.
La Dr. Salas Oroño fue un ex ministro radical y Diputado
Nacional en los años ’30 y en Totoral se desempeño como medico. Esta casona pertenece
actualmente a su hija, Luisa Mercedes,
esposa del Coronel Alejandro Roca, sobrino nieto de Julio A. Roca y una de sus
hijas estuvo casada con Enrique Anchorena.
Se la conoce como la Casa de los Caballitos por dos hermosos
palenques de hierro fundido que tienen
dicha forma y fueron fabricados en Buenos Aires, supieron estar instalados frente
al patio de la cochera y el Coronel Roca luego los trasladó frente a la puerta
de entrada.
15-CASA DE REMIREZ
Este terreno fue
comprado por un
francés, Emanuel Vignal,
quien construyó a fines
de la década del ’20 esta
magnifica casa con definido
estilo normando. Tanto
él como su padre fueron
carpinteros y fabricaron las puertas y ventanas de la mayoría de las casonas de
Totoral. Esta familia recortaron la infinidad de chapitas de zinc, en reemplazo
de la pizarra que cubre tal original techo en el que se destacan dos boardillas
con una veleta.
En la década del ’30 fue adquirida por un Sr. Remirez que
poseía un enorme perro de raza San
Bernardo. Luego la ocupó en calidad de inquilino el Sr.
Diógenes Moyano. Hoy pertenece al Sr. Pellicore Rolland.
16-CASA DEL CORONEL
CUENCA – MONICA CEPEDA
Esta casa perteneció al Coronel Aureliano Cuenca quien fuera
esposo de Da. Mercedes Juárez
Celman, hermana del presidente Miguel Juárez Celman.
El Coronel Cuenca nació en Buenos Aires en 1836 y luego se
radicó en Córdoba alistándose como soldado siendo que escaló hasta llegar al
grado de Coronel. Tuvo grandes actuaciones en las batallas de la
Organización Nacional derrotando al
Chacho Peñalosa y otros caudillos, en algunos
casos con el General
Julio A. Roca. Además
fue Diputado Nacional
y Jefe de Policía de Buenos Aires.
En su memoria, Tomas Villegas dona a la Municipalidad una
manzana destinada a plaza pero nunca
llego a concretarse. Luego
vivieron sus hijos y posteriormente paso a manos
de Da. Ludovica Bongiovanni como una pensión. Hace 50 años tuvo la
primera sede el Club de Veraneantes de
Totoral, hoy pertenece ala Sra. viuda de
Pautassi quien en cumplimiento de una
promesa hizo construir un templete
con la imagen de la Virgen del Valle por lo que es conocida como “la
casa de la virgencita”.
17-CASA DE D. GREGORIO
MOYANO
Esta casa perteneció
a don Gregorio
Moyano y a
su fallecimiento la
heredan sus hijos Diógenes y Alejandro. D. Gregorio fue
estanciero y hombre de negocios y heredó parte de La Curtiduría
acrecentándola al adquirir a sus
hermanos derechos y acciones sobre el resto de la misma. Era propietario de un
registro de comercio del cual era socio su primo, Eduardo Deheza y Manuel
Pinto.
El y su hermano Salvador fueron los principales promotores
de la fundación de Villa General
Mitre; además, fue el primer Jefe de Correos de la villa, se
casó con Da. Secundina Novillo y luego con la hermana de ésta, Salomé. Tuvieron
varios hijos pero los más reconocidos en la localidad fueron
Diógenes y Alejandro.
Diógenes fue casado
con Da. Ambrosina
Trebucq Foursans y en segundas
nupcias con su
hermana Clementina. Desempeño
los cargos de Tesorero
del Banco de Córdoba, Jefe
Político y Comisionado Municipal.
Alejandro Moyano contrajo matrimonio
con Eloisa Trebucq Foursans,
fue abogado y ocupó altos
cargos en la Justicia Federal.
La familia Moyano es una de las mas viejas de la villa,
iniciando su asentamiento en la región
en el año 1672, fecha en la cual el Capitán Melchor Moyano y Cornejo adquirió
la merced del Portezuelo de Macha
o Santa Rosa.
Su hijo, el
Licenciado Gil Moyano
Cornejo, Alcalde Ordinario en 1730 y vecino feudatario de Córdoba
fue sepultado aquí, en la
Capilla de San Esteban de Totoral. Ambas
casas pertenecen aun a sus descendientes.
18-CASA DE D. ROQUE
MORENO- 1º CARCEL DEL PUEBLO
Esta casa perteneció
al padre Domingo Luque,
cura párroco de
Totoral desde 1868
hasta
1877. Fue el primer presidente de la Corporación Municipal y
constructor de la Iglesia
parroquial en 1872, falleció en esta localidad en 1890 y
yace sepultado en el atrio de la iglesia. Además, ésta fue la primer cárcel del
pueblo, aun se conservan empotradas en sus muros, las argollas de hierro para
atar a los presos y hasta comienzos de
este siglo se conservaron los cepos que
se les aplicaban a los detenidos que terminarían en el fuego.
Al fallecer el padre Luque la legó al Asilo de Huérfanos de
Córdoba y en 1897 la adquirió D. Roque Moreno a su suegra Da. Eloisa Cuitiño de
Pizarro. D. Roque fue Intendente Municipal y Jefe de Correos de Sarmiento a
donde se dirigía y regresaba a pie (son 10 km. De distancia). Heredó la casa su
hijo Esteban.
Actualmente esta casa pertenece a sus herederos, pero se
encuentra en gran deterioro.
19-CASA DE DA.
MERCEDES SUAREZ
Esta casa perteneció a D. Nicanor Casas quien ocupo los
cargos de Concejal Municipal desde
1877 y como vice-presidente del Consejo, fue comerciante y tenía
un almacén en donde brindó un suculento banquete a los soldados de la Guardia
Nacional en 1896.
Uno de sus hijos le
vende esta propiedad
a Da. Mercedes Suárez, cuando
esta fallece, la hereda
su hermana Ramona “la Mona”
Suárez, maestra de grado
en la escuela Bartolomé Mitre.
Actualmente pertenece a su hijo José.
20-CASA de D. EVARISTO
PALOMBINI
En agosto de 1904 el
señor D. Evaristo Palombini, italiano de Chiaravalle, adquirió dos solares a D.
Gregorio Moyano. En ellos construyo su casa y, continúa a ella, el edificio de
la esquina i.e. que fue diseñado para farmacia por el señor Alberto Vera Barón,
quien allí se estableció con este negocio.
Carlos Anacleto Palombini,
popularmente “Cacho”, se
distinguió dedicándose a
la política, como dirigente local
y departamental de la Unión Cívica Radical. Ocupo el cargo de Comisario
Departamental y, posteriormente, en 1958, fue elegido Diputado Provincial por
la UCR Intransigente. Con posterioridad, desempeño
el cargo de de Inspector de
Jefatura s Políticas de la provincia. Fue presidente del club atlético
Independiente, el primer presidente de la Cooperativa telefónica y del festival
de noches para el recuerdo; presidente de la cooperadora escolar de la escuela
Bartolomé Mitre y de la comisión de la escuela Normal Superior. Fue un
ferviente católico, amigo
del quehacer parroquial
Actualmente la casa
pertenece a los herederos.
21-CASA DE D. PEPE
PINTO- CASA NATAL DE OCTAVIO PINTO
Frente a la casa D. Manuel Pinto está la casa de su hermano
José, más conocido como “Don Pepe Pinto”. Este destacado hombre ocupo
diferentes e importantes cargos administrativos en la Provincia,
destacándose por su
capacidad, rectitud y energía
Contrajo nupcias con
Da. Adelina Cires, naciendo de esta unión Octavio, conocido pintor
argentino.
Esta casa fue durante
varios años cede del banco de la
Provincia de Córdoba, para luego pasar a funcionar hasta la actualidad el Departamento de Aplicación, de la Escuela
Normal Superior.
22- CASA DE “LAS NIÑAS
LAULHÉ” FLIA BARBIERI
Esta casa fue de Pedro Laulhé y de Petrona Bautet, ambos
franceses, quienes se radicaron en esta Villa a fines del siglo XIX del
matrimonio nacieron Luisa, Flora, Petrona, Julia y Margarita, la primera
y
la última se
casarón, quedando las
tres hermanas del
medio solteras y dedicándose toda su vida a la docencia. La
escuela funcionaba al mismo frente de la casa de las niñas Laulhé, donde
actualmente se encuentra la Terminal de Ómnibus. En la década del
’50 adquiere esta
casa el Sr. Antonio Rivero Nores,
agropecuario, quien fue
propietario del campo “Puesto de
Jacinto”. Se desempeño como Comisionado
Municipal. Hace algunos años el Sr. José Barbieri adquirió la casa a los
herederos del Sr. Rivero Nores.
23-LA CASONA - FLIA
Esta casa perteneció
a D. Lucas salas, asturiano de la
ciudad de Oviedo, farmacéutico. Fue
Intendente de la Villa desde 1888 hasta 1891.
En 1896 fue nombrado Tesorero Municipal y en 1897 fue
acusado de hacer uso del dinero de tesorería y manifestó que por lo pronto no tenía dinero para pagar
la cantidad gastada, Ante este hecho, resulto el embargo de la botica.
Salas tenía en esta casa la farmacia, botica, en sociedad
con un Sr. González. La casa y el solar
antiguo al norte les fueron rematados a
raíz de un juicio ejecutivo de la Sra.
Joaquina González de Argüello, en 1898,
quien la adquirió en el remate
por la suma de $4000 y la transfirió a D. José María Carballo el
15 de Abril de 1899.
D. José María
Carballo efectuó la
compra para su
esposa, Da. Amalia
Risso Patrón, de acuerdo con la transacción celebrada entre
ambos con motivo del juicio de divorcio.
Da. Amalia ya había adquirido un solar de manzana 41 que
luego vendió.
En 1918 Da. Amalia vendió los dos solares a D. Alberto C.
Guidone y éste, en 1922, los vendió a Da. Angélica Rosa Carballo.
En el local de la esquina de la casa, el popular “tuti”
Salde tuvo negocio de golosinas. Posteriormente, alquiló
el Sr. Amado
J. Dagiovanni, quien
tuvo sastrería de
confección. Después, Salvador Carrizo puso mercería y librería en esta
casa.
La fachada de la casa era tal cual existe ahora, y el patio
interior estaba rodeado de galerías soportadas
por elegantes columnas
corintias, pero terminó
todo en ruinas. En 1974,
Selva Carballo de Rodríguez Cortes y Elvira Clemencia de Rodríguez
Rivas, vendieron esta casa a D. Alberto
Rossi quien felizmente la restauró, introduciéndole valiosos
elementos ornamentales
interiores, dividiendo su altura en 2 cómodos pisos y construyendo locales
comerciales en ella. En la actualidad una espléndida galería comercial, ejemplo para la
restauración de los viejos edificios de
Totoral y de
cómo adaptarlos a
los tiempos modernos,
pero conservando su hermosa arquitectura del clasicismo
italiano de fines del siglo XIX.
24-CASA DE “TÍA
DOMITILA” – CASA DEL DR. GUILLERMO CURIA
Encontramos que en el año 1887 D. Manuel Pinto compró a
Emilia Zorrilla, una casa y un sitio en este solar.
A fines de la década del cincuenta, ejecutada la sucesión
por la Municipalidad local, la casa fue adquirida en remate público por el Dr.
Guillermo Curio, abogado tucumano.
El Dr. Curia
fue el primer
presidente del Club
de Veraneantes de
Totoral que cumplió
su mandato, quien lo institucionalizó y le dio gran
impulso, basado en su generosa, atinada
y permanente dedicación.
La casa pertenece actualmente a su esposa, Martha Iramain
González de Curia.
25-CASA DEL DR. ARTURO
M. BAS
Esta casa perteneció a Julio Flores, luego a D. Severo quien
fue elegido Diputado en1864 y
electo Gobernador de Córdoba en
1866.Fallece a fines del siglo pasado y
hereda la casa su hija Carmen, quien fue esposa del Dr. Arturo M. Bas.
El Dr. Bas fue un eminente hombre público cordobés que
figuró entre los primeros hombres del
país. Es, después
de Alberdi el
tratadista por excelencia
del Derecho Público
Provincial
Argentino.
Fundó la Caja Nacional de Ahorro Postal; promotor de la Ley
de Accidentes de Trabajo, autor
de la Ley de Jubilaciones de Bancarios y de Ferroviarios,
Etc.
Fue Diputado Nacional por Córdoba desde 1912 hasta 1916 y
desde 1920 hasta 1924. En nuestra Villa Fundó la primera Sala de Primeros
Auxilios.
1927 encontrándose el
Dr. Bas. En su casa ,con su hermano ,
desde la plaza le efectuaron unos disparos
de revólver ,sin que nadie
resultara herido, a causa de esto Bas partió al día
siguiente a Alta Gracia no regresando
nunca mas a nuestra localidad.
En 1935 A. M: Bas fallece heredando esta casa su hija María Elvira, quién durante
muchos años veraneó en Totoral.
El resumen de las casonas
está basado en el libro “Casonas de Totoral” cuyo autor es el Sr. Natal Crespo
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