Villa del Totoral se encuentra ubicada a 80 Km. al Norte de la Ciudad de Córdoba y a 784 de la Capital Federal, al pie de los primeros macizos serranos.
Está ubicada a la vera del Camino Real, el cual recorría casi la totalidad del Virreinato del Río de la Plata, puesto que unía el Alto Perú con la Ciudad de Buenos Aires.
Su altura sobre el nivel del mar varía entre los 650 y 700 Ms.
Sus principales vías de acceso son:
- Ruta Nacional Nº 9, desde el Norte o desde el Sur.
-Ruta Nacional Nº 60, desde el oeste. Esta ruta empalma, 10 Km. al sur de la Localidad, con la Ruta Nacional Nº 9.
-Ruta 17, desde el Este.
Mostrando entradas con la etiqueta Datos interesantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Datos interesantes. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de junio de 2013

Julio Torres Cabrera, heredero de Don Jerónimo, por Rosa Bertino (periodista)

Esta nota fue extraìda de la web: http://archivo.lavoz.com.ar/2001/0706/suplementos/temas/nota41384_1.htm






Por Rosa Bertino

Es escritor y vive del campo y la lectura. No piensa moverse de Totoral, de la tierra que don Jerónimo Luis vio por vez primera cuando bajaba desde Santiago del Estero. Con criterio independiente, Julio Torres Cabrera traza una radiografía muy personal de la idiosincrasia cordobesa, desde los orígenes hasta el presente.

A 70 kilómetros de Córdoba está el casco de lo que debe haber sido una estancia grande como un pueblo, una parte de las tierras adquiridas en 1591 por Pedro de Cabrera, hijo de don Jerónimo Luis, al capitán López Correa.

El propietario de esta casona antiquísima, poblada de espectros, es un vástago de la rama de Félix de Cabrera, hijo de Pedro y nieto del fundador. Con 61 años, dos divorcios y cuatro hijos, Julio Torres Cabrera es el autor de El oro de los Césares (1997), una novela con más suceso de estima que de público, que indaga en la epopeya de su ancestro y los mezquinos intereses de la conquista.

Mirando el paisaje, es comprensible que no haya querido apartarse del paraje de Cavisacate, llamado oficialmente Totoral recién en 1974. Es la idea del paraíso accesible a los mortales. Hace 428 años, don Jerónimo Luis de Cabrera hizo allí un alto en su larga marcha hacia la fundación de Córdoba de la Nueva Andalucía.

Terrateniente, escritor y sibarita, Julio recuerda cuando un vendedor lo presentó como “el nieto del fundador de Córdoba”. Más que portador de un apellido y de un escudo en la pared, parece el centinela de un pasado que su obra se encarga de ventilar.

Julio Torres no sabe si esta ciudad se percata, o le importa, el estigma de la traición al caballero sevillano, muerto por el garrote vil en una fecha jamás precisada, a fines de 1574 o principios de 1575. A él sí le importa. Y a sus lectores, ávidos por conocer la saga de un hombre con “sangre de paladines, reyes y cruzados”, que murió acusado de ser el “hijo de una verdulera”. O sospechado de tener algún glóbulo judío en esas mismas venas.

“La fallutería”

Julio Torres Cabrera es hombre de ideas polémicas y desafiantes. Sus opiniones acerca del historial y la prosapia cordobesa han levantado polvareda en los círculos académicos. Ergo, tiene el perfil ideal para contestar cosas que pocos responderían con tanta independencia. Por ejemplo, para indagar de dónde vienen el apelativo de "Docta", el sayo jesuítico o la supuesta "fallutería cordobesa".

Con gusto, Julio Torres vuelve al punto cero de la historia mediterránea. Un año y medio escaso transcurrió entre la gloria de aquel 6 de julio de 1573 y la ejecución de Jerónimo Luis de Cabrera en un ranchito de Santiago del Estero. A partir de la llegada de Gonzalo de Abreu, con el mandato de Felipe II designándolo gobernador del Tucumán, se sucedieron las intrigas, los miedos inquisitoriales y el virtual abandono de los 100 hombres que habían acompañado a Jerónimo en su campaña. “No movieron un dedo, para defender a su jefe”, se apasiona Julio Torres Cabrera. Cuatro siglos después, rodeado de papeles y documentos, no sabe si aquella infausta deserción dio pie a la fama de “fallutería” que ha acompañado a Córdoba.

Menos aún, cree que haya que adjudicársela a cierta idiosincrasia jesuítica. “En el NOA (noroeste argentino) siempre nos llamaron ‘fallutos’, pero los que se ‘cantaron’ en los pactos, fueron ellos”.

La Docta

“Córdoba es un mito”, prosigue el creador de los Cuentos de Totoral. “‘Doctez’ no implica cultura; prosapia no garantiza nobleza, ni grandes bibliotecas e institutos docentes implican universalidad”.

El Soneto a Córdoba, leído y abucheado hacia 1890, en la despedida del doctor Benjamín Gould, el astrónomo fundador y director del Observatorio Astronómico, es uno de los preferidos de Julio Torres Cabrera. Aquí va:



Córdoba tiene un río que es un hilo


de agua pestosa que transcurre lento,

la Catedral, confuso monumento

y la Universidad, que es un asilo.



Ciudad que pone en fobia al más tranquilo

ciudad de metejón y aburrimiento

ciudad de todo lo que causa estrilo

tu virtud fue el incordio de Sarmiento.



Chismear, dormir la siesta,

hacer de la política una apuesta

contarle el abolengo al peluquero

ésa es tu vida intelectual y artística

cuando te perderé Docta, de vista,

feliz usted doctor, que deja este agujero.



Aclara: “Se supone que el autor de este soneto es Emilio Pizarro, ‘Emilión’, escabiador y poeta genial, cuyos trabajos se han perdido, aunque existe la sospecha de que la pacatería de algún pariente los oculte".

Los jesuitas

Como todo buen cordobés, Julio Torres mantiene una relación ambivalente con la entraña jesuítica. Los jesuitas hablan por lo bajo y hacen primar sus intereses, pero siempre han sido unos adelantados. Córdoba le debe casi todo a la orden de San Ignacio.

Este tramo de la historia ancestral aparecerá en su próximo libro, La revolución a destiempo de Gonzalo Martel: “El jesuita Renato Rocamora, confesor de don Jerónimo, vuelve de la China después de haber tenido una reunión promovida por el emperador chino con mil sabios, trae consigo un eclecticismo supermoderno acerca de la verdad religiosa que es casi la tesis papal actual, y se la explica a Gonzalo", dice Julio Torres.

Pero también está lo otro; lo que se recuerda menos: "El mariscal Gaspar Rodríguez de Francia, dictador paraguayo conocido como ‘El Supremo’, fue educado por los jesuitas en el Monserrat. Su tiranía fue absolutista, fundamentalista y aislacionista. El Paraguay de Gaspar de Francia fue un inmenso convento laico encerrado entre limoneros de tres estaciones".

Los próceres

Aunque El oro de los Césares sea un paradigma de la novela historicista, su autor permanece ajeno al boom del género. Una cosa es ser contestatario en Buenos Aires; otra, en Córdoba. Al puerto le gusta la polémica; las provincias, donde todo el mundo se conoce, prefieren no confrontar.

Con respecto al bronce literario, político y militar de esta capital mediterránea, los conceptos de Julio Torres son muy personales: “Córdoba, hasta la aparición de Cristina Bajo, no produjo un novelista verdadero”, dice el totoralense. “No tiene un escritor trascendente; tiene poetas de bar, de mordacidad aldeana, como el ‘Emilión’ Pizarro. Leopoldo Lugones es de Villa de María del Río Seco y pasó derecho a Buenos Aires; fue nacional, antes que provincial”.

“Yo me pregunto: Córdoba, ¿produjo grandes políticos de cultura universal, como Mitre o Sarmiento? ¿Grandes caudillos, como Quiroga, Rosas o Urquiza? En toda su historia produjo a Illia y a Sabattini. El general Roca, era tucumano. ¿Políticos? ... ¿El deán Funes, que cuando se fue a Buenos Aires a defender la posición federalista, se dio vuelta y escribió el texto unitario de la Constitución del ‘26? ¿Grandes militares? ... Allá lejos y hace tiempo, el general Paz que, además, sabía escribir. El general Fotheringham, guerrero y escritor venerado en Río Cuarto, era inglés”.

“Limpieza de sangre”

El abolengo o la necesidad de éste, son parte de la identidad cordobesa.

Julio Torres vuelve a su famoso antepasado: “Quizá la muerte de don Jerónimo, con su romanticismo trágico, le haya creado esa especie de aureola nobiliaria. Córdoba, sin don Jerónimo, es una saga sin héroes, una ópera sin nibelungos”.

Y continúa: “Según María del Carmen Ferreyra, a mediados del siglo XVIII los españoles eran sólo el 33 por ciento en esta ciudad. Los demás eran clases: pardos, zambos, mulatos, ochavones, salto atrás, indios y mestizos. En la misma familia, con apellidazos, aún hoy se dan hasta tres colores de piel. A mi criterio, el prurito de la prosapia española es un relicto de la obligación oficial de demostrar la pureza de sangre para aspirar a cargos públicos, para entrar a las órdenes religiosas, para poder estudiar en el convictorio de los Jesuitas, antepasado del Monserrat y de la Universidad de Córdoba. Recién después de la Revolución de Mayo, en Córdoba se abolió en los papeles la obligación de probar esa ‘limpieza de sangre’ para entrar al Monserrat. ¿Cuántos años demoró en aplicarse en la realidad, después de que fue abolida en los papeles?"

Julio Torres Cabrera remata con un pensamiento contemporizador: “En Córdoba, el apellido les sirve a quienes lo esgrimen para identificarse. Los que manejan el código entienden los mensajes; los de afuera, se imaginan conspiraciones y poderes secretos que sólo existen en el enojo que les provoca su imaginaria exclusión”.

Los inmigrantes

A fines del siglo 19 y comienzos del siglo 20 entró a tallar otra composición social. La Argentina comenzó a poblarse de gente nueva y los patriciados provinciales se fueron amalgamando con los inmigrantes. Con los años, el término “advenedizo” dejó de ser mala palabra.

“Empezó a figurar en Córdoba otra gente y los viejos apellidos quedaron arrinconados en el foro, y en los directorios de las reparticiones públicas, cada vez más lejos de la política, del poder y de la plata. Vendieron sus campos, dependieron de algún título de médico o de abogado, entraron en los bancos oficiales o en las reparticiones públicas, hasta la jubilación”.

“En el fondo, Córdoba, aunque pedante, fue siempre pobrona, sencillota y jamás verdaderamente discriminadora. Las oleadas inmigratorias se fueron imbricando como un hojaldre entre los escasos apellidos fundadores. Brotaron oleadas de apellidos de comerciantes catalanes, gallegos y vascos; franceses intelectuales; ingleses médicos; alemanes herboristas o cerveceros; italianos cerealistas e industriales; irlandeses aventureros y, de última, vendedores de autos venidos de los pueblos del interior y ‘gringos’ de la Káiser, que no bien llegaron se entronizaron en el faubourg del Golf, de moda y de prestigio. Todos están juntos hoy, y sin malos recuerdos”.

Hasta aquí llega esta historia, a 428 años de la fundación de Córdoba de la Nueva Andalucía y de una especie que es cruza de muchas sangres, colores y condiciones. Al final, todo bien; sin rencores, ni olvidos. 


Un poco de historia (extraído de www.cordoba.com.ar)

Villa del Totoral, con sus antiguas casonas y su río serpenteando entre lomas y extensas arboledas, es una de las localidades más bellas del norte cordobés.
Esta zona, antiguamente conocida como Cavisacat, ha sido lugar de residencia y descanso de una gran cantidad de políticos, artistas e intelectuales. Nombres como los de Octavio Pinto, Pablo Neruda o Rafael Alberti han quedado atados a Totoral. 
HISTORIA
De golpe y porrazo

Tremenda caída la de Antón Berrú, uno de los capitanes que acompañaban a Jerónimo Luis de Cabrera en su avanzada hacia el sur en busca del lugar indicado para fundar la Córdoba de la Nueva Andalucía. En una zona poblada de Totoras, el caballo de Berrú trastabilló y el capitán se fue de cuerpo al suelo ante la atónita mirada de los comechingones que no dejaban de asombrarse, no tanto por la extraña aparición de esos seres de cuatro patas y dos cabezas, como de la admirable resistencia del cristiano ante semejante golpe. El acontecimiento tuvo tal trascendencia que, para martirio del desdichado capitán y por irreverencia de los indios, el lugar comenzó a llamarse Cavisacat, que en lengua aborigen significa: Pueblo de la caída y el golpe.
Unos años después, el hijo del fundador, Don Pedro Luis de Cabrera, que ya se desempeñaba como Teniente Gobernador de la provincia, comienza a transformar el lugar en una importante estancia y obraje, levantando casa, capilla y sacristía, molino, telar, carpintería y fragua. Por aquel entonces, la abundancia de totoras y la escasez de comechingones, habían impuesto el nombre de totoral, dejando en paz al atosigado orgullo del capitán caído en campaña.
Esta propiedad, que luego fue subdividida en tres estancias, fue la base de un pueblo que comenzaría a crecer y alcanzaría la categoría de Villa el 6 de agosto de 1860, por decreto del Gobernador Félix de la Peña.

Villa General Mitre

En 1862, el gobernador de la provincia de Córdoba, Justiniano Posse, mitrista y pragmático, encontró más beneficios en nombrar a una localidad demostrando afecto al Presidente de la República y adhesión a un proyecto político, que rindiendo homenaje a un conjunto de juncos característicos de los abundantes bañados y vertientes de la región. Por ello, aquel antiguo y modesto caserío, conocido hasta entonces como El Totoral, por decreto del Gobierno de la Provincia, recibe el nombre de Villa General Mitre.
Bajo esta denominación, la villa ingresó al siglo XX con sus hermosas casonas que aún hoy bordean las sombreadas calles totoralenses, mientras surgían las instituciones que iban moldeando la personalidad del pueblo.
La sociedad de Villa General Mitre se fue desarrollando fragmentada en dos estamentos sociales bien marcados: una élite criolla, formada por un reducido grupo de familias, que se identificaba como clase alta; y el estamento humilde, población periférica y de carácter rural, prestadores de servicios a la elite. Con el tiempo, muchos descendientes de las familias tradicionales se fueron trasladando a las grandes urbes como Córdoba, Buenos Aires y Tucumán, pero en época estival, regresaban a ocupar sus privilegiadas casonas y cascos de estancias, y a recordarles al pueblo su posición y su apellido. De este modo, Villa General Mitre fue conociéndose como un sitio de veraneo exclusivo, y las instituciones se desarrollaron con cierta particularidad. En el caso de los clubes sociales y deportivos, Independiente y Colón surgieron de la emergente clase media urbana y rural, mientras que los veraneantes tenían su propio “Club de veraneantes Villa General Mitre”, actualmente denominado Club Totoral.
Distante del ferrocarril, la localidad donde cayó Berrú, no tuvo un continuo crecimiento pero sí un reconocimiento por su belleza urbana y natural. Las frías aguas del río Totoral humedecen los pies del cerro que sostiene la enorme escultura de Sarmiento, que vigila pétreo al pueblo que en 1974, por iniciativa del historiador Arnaldo Solsona, recuperaría el nombre de Villa Del Totoral.

Anfitriona de ilustres

El ambiente serrano, los viejos y enormes árboles, el río fresco, las anchas calles de tierra, las casonas antiguas y los patios amplios, parecen producir una química especial que inspira a muchos habitantes a darle rienda suelta a la creatividad artística, desenfundando la pluma y el pincel.
Totoral ha sido cuna de muchos escritores, poetas y pintores, y también ha sido lugar de residencia e inspiración de grandes artistas de reconocimiento mundial como Pablo Neruda y Rafael Alberti.
El doctor Aráoz Alfaro, que era secretario general del Partido Comunista, era propietario del casco de una estancia en Totoral, la relación de amistad que Alfaro mantenía con artistas que tenían la desgracia de ser perseguidos políticos en sus países, hizo que estas personalidades pasaran temporadas en esta localidad.
El poeta Andaluz Rafael Alberti, perseguido por el franquismo, se refugió una temporada en la estancia mientras le gestionaban una cedula para poder vivir en la ciudad. Durante ese tiempo, Alberti escribió parte de su obra. Un día, un vecino, regocijado por la presencia del poeta, le preguntó si le agradaría que en el pueblo levantasen un monumento en su memoria, y el poeta le contestó: “Si quieren recordarme bueno sería que planten un árbol en mi memoria”. Hoy, el árbol que recuerda a Rafael Alberti está plantado en la Plaza San Martín de Totoral.
El chileno Nobel de literatura Pablo Neruda también residió una temporada en esta villa, y fue aquí, lejos de la presión y de la prisa, que observando la labor de un vecino que era obrero de la construcción, escribió “Oda del albañil tranquilo”.
ATRACTIVOS
MUSEO OCTAVIO PINTO
Fue inaugurado en Noviembre de 1986 durante la intendencia de Atilio Lloubell, Posee este nombre en honor al famoso pintor y escritor, nacido en esta Villa.
Este museo guarda en su interior numerosas obras, como así también numerosos efectos personales del artista, que fueron donados el día de su inauguración por su hermana Adelina.
En este lugar se realizan periódicamente exposiciones itinerantes de pinturas, libros, arte, etc.
Antiguamente funcionaba en este edificio la Municipalidad de la Villa hasta 1974 que fue trasladada a su actual dependencia.
El Museo fue reinaugurado en el 2003 luego de una serie de obras que reestructuraron su imagen y que incluyeron la apertura de un patio interno con escenario y una cascada artificial en donde se suelen presentar espectáculos o conferencias al aire libre.
Las remodelaciones estuvieron a cargo del Lic. Oscar Gubiani, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba.

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO 

Los solares para la construcción de la parroquia fueron otorgados en 1870, concluyéndose las obras en el año 1872, gracias a las importantes donaciones del Sr. Narciso Navarro, siendo el primer Cura y Vicario el Presbítero Domingo Luque.
Lleva su nombre en honor a la Virgen del Rosario, y las fiestas patronales se realizan el 3er domingo de Octubre en honor a la misma.
Su estructura es italianizante en general, caracterizándose la simplicidad en su fachada, de marcada simetría y con tres cuerpos bien definidos. Las torres son dos cubos perfectos, encontrándose en la derecha, el campanario.
Su interior se resuelve en tres naves sin cúpula, una central y dos laterales. Su techo es de cañón corrido, sostenido por pilares cuadrados. El altar está separado de la nave central por un desnivel en el piso.
Actualmente su Cura Párroco es el Presbítero Daniel Botero, vicario parroquial Padre J. Gómez.

RESIDENCIA TEMPORAL DE RAFAEL ALBERTI Y PABLO NERUDA
El reconocido escritor español Rafael Alberti, exiliado luego de la guerra civil, residió en este domicilio entre los años 1940 y 1946. Esta vivienda pertenecía, en ese entonces, al Dr. Rodolfo Araoz Alfaro.
Durante su estadía en la Villa culminó su libro “El clavel y la espada” y escribió la obra “De los álamos y los sauces”, dedicado a Antonio Machado.
El gran escritor y Premio Nóbel de Literatura Chileno, Pablo Neruda también residió en el domicilio antes mencionado, entre los años 1955 y 1957. Durante su estancia, el escritor se inspiró y creó varias de sus obras, como: Oda a las Tormentas de Córdoba, (entre sus versos nombra a Totoral); Oda al albañil tranquilo (dedicado a Victorio Zedda, habitante de la Villa); Oda a la pantera negra y Oda a la Mariposa.
También diseñó el frontispicio de la vivienda.

CASA NATAL DE OCTAVIO PINTO: (R.J.Noble y San Martín)
Octavio Pinto nació el 26 de Noviembre de 1890 en esta localidad. Desde niño, el dibujo y la pintura eran sus actividades preferidas. Su hermana Adelina, lo acompañaba guardando religiosamente sus apuntes y sus ensayos. Paralelamente al pintor nace el poeta. Luego de recorrer el mundo tomando apuntes y croquis, pintando paisajes, realizando importantes exposiciones, fallece en Montevideo, Uruguay, el 26 de Diciembre de1941.
Con respecto a su vivienda, antiguamente funcionaba allí el Banco de la Provincia de Córdoba, y en la actualidad se encuentra allí el establecimiento educativo de la Escuela Normal Superior, de nivel primario.

ANTIGUO CAMINO REAL
En la actualidad, calle Diógenes Moyano, al norte de la localidad. Esta calle unía el “Camino de las Postas” proveniente de “Los Talas” (hoy Sarmiento) al oeste con el “camino de los Santiagueños” (actualmente Ruta N°9). Hasta hace algunos años se encontraba un mojón de vialidad nacional señalizando el kilometraje a orillas de una casa.

BALNEARIO MUNICIPAL.
Sobre el lecho del Río Totoral se construyó en el año 1942 durante la intendencia del Dr. David Avalos esta pileta de grandes dimensiones.  Está enclavado en uno de los lugares más pintorescos  de la zona con una gran arboleda en donde hay asadores y espacios para carpas.  En el natatorio el agua se corre permanentemente y se renueva en su totalidad cada dos horas.
Cabe destacar que las aguas del río provienen, por vía subterránea,  de los deshielos de la cordillera, que afloran en forma de vertientes, a pocos Kilómetros de la villa.
A esto se debe la baja temperatura del agua, la cual es muy beneficiosa para los problemas circulatorios

jueves, 26 de julio de 2012

Casonas de Totoral


CASONAS DE SIGLOS XVIII Y XIX

1-SALA DE PRIMEROS AUXILIOS-COMPLEJO  TURISTICO CULTURAL

El  26  de  Febrero  de  1921,  la  Comisión  Municipal  compuesta  por  D.  Leonardo  Piro  como Presidente, D Francisco Limia como Vocal y D. Vicente Ferrando como Secretario, se reunen en Consejo con el fin de “recibir y aplicar eficazmente los fondos que el Presupuesto Nacional destina para el mantenimiento de una Sala de Primeros Auxilios”.
El Dr. Arturo M. Bas, desempeñando el cargo de Diputado Nacional, fue quien gestionó ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, un subsidio mensual para el funcionamiento  de la Sala de Primeros Auxilios.   Es por ello, que con motivo del fallecimiento de Dr. Bas, en el año 1935, el Concejo Deliberante  designa con el nombre de “Dr. Arturo M. Bas”  a la Sala de Primeros Auxilios.
Al  crearse  el  Hospital  Regional  actual,  este  edificio  pasó  a  ser  la  Estación  Terminal  de Ómnibus, Club de Caza y Pesca, Cooperativa Telefónica de Servicios Públicos de la Villa, para pasar a ser en la actualidad  parte de la Manzana  del Centro Cívico pasando a ser el primer Complejo Turístico y Cultural.

2-LA CASA DE TOMAS LUQUE

La Municipalidad  de Villa  Gral.  Mitre  le  dio  en  pago  a Don  Tomas  Luques  un solar  en  la manzana 39 en agosto de 1891.
Don  Tomas  había  construido  dos  puentes  sobre  la  acequia  de  la  villa,  en  estos  solares
construyó   su  espléndida   casa  que  en  la  década   del  10  fue  sede   del  Hotel   Central, primeramente por un señor de apellido Inadebuit. Fue  en el Hotel Central dónde se realizaron importantes comidas .
Es de interés destacar que en la ochava de la casa subsiste  el soporte del que pendía el farol, dentro del cual llevaba una lámpara a kerosen que diariamente era encendida por el encargado conocido como “Rosario el farolero” en la actualidad esta casa pertenece a sus descendientes .

3-CASA DE  D. EUSTOLIO ENDREK – HOTEL COLONIAL-

El 21 de marzo de 1900 D. Francisco Emeric, francés, vendió los cuatro solares de la manzana
27 a D. Eustolio Endrek, quien manda a construir esta espléndida casa.
D. Eustolio era una persona de fortuna; estimábase que era propietario de no menos de treinta casas de renta en la ciudad de Córdoba.
D. Eustolio era hombre progresista y emprendedor.  Introdujo la primera radio de la villa, para su instalación, contrató a un ingeniero alemán. Además instaló luz eléctrica, cuando aún la villa no la tenía,  la cual era producida  por una pequeña  usina,  movida  por un motor  “Ruston”  a explosión. El cuarto en el que estaba instalado, todavía existe, aislada de la casa.
En esta magnífica  residencia  se dieron bailes memorables,  siempre  de etiqueta y a los que
concurrieron el Gobernador, Dr. Ramón J. Cárcano y otras personalidades.
La crisis de los treinta hizo estragos en la fortuna de D. Eustolio, por lo que en 1935 vendió la propiedad  a D. Justiniano  Vivas,  quien  la convirtió  en el “Hotel  Central”.  Con  posterioridad, adquirió el hotel el Sr. Enrique Rossi Fraire quien le cambió el nombre por el de “Maruxa Hotel”. Después  de algún  tiempo  lo vendió  al Sr. Antonio  Gil Dundo,  quien  lo bautizó  como “Hotel Colonial”,  funcionando  hasta mediados  de la década  del sesenta.  Gil Dundo  lo vendió  a D. Antonio Bernardis, entrando en decadencia, desde entonces, como hotel. Hoy está subdividido entre los herederos de éste.




4-CASA DE D. EUSTOLIO BUSTAMANTE-FLIA  VERA ROSSI

Don Almanzor Moyano, representando a Zarela Moyano de Díaz, vendió en 1898 a DF. Antonio
Migotti “casa y sitio” de su propiedad y éste le transfirió a D. Juan Clemente Sarraillet en el año
1907,  este  Señor  vendió  a  D.  Eustolio  Bustamante  en  el  año  1913,  los  “dos  sitios”.  Fue
Sarraillet quien hizo construir esta casa.
D. Eustolio era casado en primeras nupcias con Da. Justa Morcillo Carranza. En esta casa vivió y crió a su familia, una de las hijas del matrimonio Bustamante,  era María Angélica, quien se caso con Guillermo Constable, hijo del Mr. Constable.
Es a D. Guillermo a quien debemos las primeras y hermosas fotografías postales a color que
todavía circulan por Totoral.
Actualmente  la casa pertenece a Martha Rossi de Vera, quien la ha restaurado e introducido importantes   mejoras,   conservando   su  fisonomía   de  época,  tanto  en  su  fachada   como interiormente.

5-CASA DEL DR. AURELIO CRESPO-AITA TAGLE CRESPO

En el año 1878,  D. Emilio  Crespo  Torres,  propietario  de esta casa,  la llamaba  “la casa del aguaribay”.  En 1927  fallece  D. Emilio,  heredando  la casa  su hijo,  el Dr. Aurelio  E. Crespo Moyano,  quien  obtuvo  el  título  de  Abogado  y  Doctor  en  Jurisprudencia;  fue  uno  de  los fundadores   del  Partido   Demócrata   de  Córdoba   en  el  año   1913;   fue  Senador   por  el Departamento Totoral, durante los años 1922 – 1926; también fue Diputado y Presidente de la Cámara  de  Diputados  de  la  Provincia    y Convencional  Constituyente  en  la  Reforma  de  la Constitución  Provincial  en  1923;  se  desempeño  como  Jefe  de  la  Policía  de  la  ciudad  de Córdoba.
Actualmente  la casa pertenece  a una de los herederos,  la Sra. Inés Juarez  Crespo  de Aita
Tagle.

6-CASA DE DON DEODORO N. ROCA-FLIA BRASCA

Esta casa cierra el pasó a lo que era en aquel entonces la calle La Paz, la casa del Sr. Roca es un elegante y cómodo edificio rodeado de jardines y edificado en alto.
El Dr. Deodoro Roca fue uno de los principales ideólogos de la Reforma  Universitaria del año
dieciocho en Córdoba y autor del famoso Manifiesto de los Reformistas. También vivió en esta casa Jaime Roca, arquitecto de destacada actuación profesional en Córdoba y Catedrático de la  Universidad   Nacional  de  Córdoba.  Edificios  como  el  Colegio  Nacional  de  Monserrat, restaurado, y el Jockey Club de Córdoba son suficientes testimonios de la calidad profesional y artística de Jaime.
En  la  década  del  año  cuarenta  la  casa  fue  rematada  y  adquirida  por  el  Club  Atlético Independiente  de nuestra  Villa,  que  establecío  allí la sede social.  Años después  se remató nuevamente, siendo actualmente su dueño Don Guido Brasca.

7-CASA DEL GENERAL ANAYA-VILLA ROSARITO

En  el  año  1913,  el  General  Justo  Anaya,  adquirió  un  terreno  en  el  cual  construyó  “Villa Rosarito”, una esplendida y señoral  Mansión. Su principal motivo de radicación en la villa fue la salud de su pequeña hija Rosario.
Este General, se enrola a los 15 años en el ejército para marchar al combate en la guerra de la Triple Alianza.  Luego de una larga trayectoria  militar ocupo  la Secretaría  Militar y desde allí contribuyó a fundar la Escuela de Maquinistas de la Armada.




En 1891 fue nombrado Gobernador de la Provincia de Neuquén, cargo que desempeñó hasta
1894.
El general pasaba temporadas veraniegas y vivió durante un tiempo en nuestra localidad, fue Presidente de la Comisión Administradora de la Villa  y Presidente de la Comisión de Caminos de la Villa Gral. Mitre, renuncio a ambas presidencias en el año 1919.
Muere en el año 1932, a los 82 años, en la cuidad de Córdoba.


8-CASA DEL DR. PABLO MARICONDE-VILLA   ELOISA Y CAROLINA

El terreno fue donado por D. Tomás Villegas a la Municipalidad  local para ser destinado a la plaza, denominándola  como “Plaza Coronel Cuenca”, en homenaje a este militar. También se la conoció como “Plaza de las Carretas”, pues allí paraban estos vehículos que descargaban y cargaban en el Molino.
Esta donación  no se concretó  legalmente  debido a la demanda  que entabló  D. Tomás a la Municipalidad,  pues  el 25 de septiembre  de 1907,  Da.  Luisa  Teresa  Gallegos  de Gallegos adquirió a Rosario Puyulá de Villegas dos lotes: la manzana que tratamos, con mas el lote sur, contiguo a la casa del general Anaya.
El  10  de  junio  de  1911,  D.  Lucrecio  Román  adquirió  esta  propiedad,  compuesta  de  una
manzana de 85,00 mts. de costado, cercada por alambre, con más el terreno ubicado al sur, calle de por medio.
D.   Lucrecio   fue   hombre   público   de   Córdoba,   habiendo   sido   elegido   Convencional Constituyente  en la reforma provincial de 1899. Él reconstruyó esta señorial mansión que sus descendientes  conservan  en la actualidad  intacta, impecable,  con su rico moblaje de época, iluminada con espléndidas  lámparas “Osler” (a gas y adaptadas actualmente  a electricidad)  y con la pintura original de los muros.
Al fallecimiento de D. Lucrecio y de su esposa, heredó esta casa su hija Carolina, quien fuera esposa  del  Dr.  Pablo  Mariconde,  catedrático  titular  de la  Cátedra  de  Derecho  Penal  de  la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.
En esta casona se han filmado varias películas, la más importante fue El Cura Fierro, realizada
para el cine nacional con inversión privada.
Actualmente  pertenece a sus herederos  y descendientes,  los Dres. Pablo. Oscar Donato, el
Ing. Carlos, ya fallecido, y a su hermana Carola.

9-CASA DEL DR. RUSIÑOL FRÍAS

El Sr. Federico  Wienert  adquirió  la quinta  de Villegas,  en una  de las manzanas  en la que subdividió; construyo su casa, la cual vendió al Dr. Antonio Rusiñol en Enero de 1905. Es una hermosa  residencia  de  estilo  germánico  y  que  tiene  como  especial  particularidad  su  gran comedor  de forma  octogonal  de destacable  maderamen  en el techo,  que  mantiene  aún  su original y características pinturas.
El  Dr.  Rusiñol  estaba  casado  con  la  hija  del  Dr.  N.  Frías,  quien  en  ese  entonces  era  el
gobernador de la Prov. De Tucumán. Era abogado y fue Director de los Ferrocarriles del Sur, también fue Presidente del Partido Unión Popular (1905), fue profesor de la Universidad. Falleció en Totoral, el 14 de Febrero de 1907 a los 46 años de edad.
Esta casa, fue distinguida  Centro Social a través de varias décadas y generaciones.  Fue una
familia muy comprometida con la religión lo cual llevo a apodar su casa como el “Vaticano”







.
10-CASA DEL DR. GREGORIO ARAOZ ALFARO RECIDENCIA TEMPORARIA (PABLO NERUDA Y RAFAEL  ALBERTI ) FLIA  NORBERTO AGRELO

Esta casa fue construida  antes de 1845, de acuerdo al inventario  de la hacienda del Totoral
Grande.
Da. Rosario Puyulá de Villegas le vende en 1898 a D. Federico Wienert, vecino de Tucumán, esta casa quinta. Era la zona que constituyó muchos años atrás la huerta de Cabrera.
En 1905 D. Wienert vendió al Sr. Gregorio Araoz Alfaro quien la adquiere para luego echarla abajo y construir una nueva, pero su esposa se enamoró “de las paredes de piedra y adobe, fresca en verano y tibia en invierno”. Al año siguiente Da. Paula Del Campillo Ruiz le vendió al Dr. Araoz Alfaro el terreno contiguo y este compró a Da. Rosario otro lote frente a la casa de ésta.
Este terreno poseía una ochava en la esquina en la cual había un gran sauce y un banco de piedra.  Da.  Rosario  se  reservó  sin  vender  dicha  ochava  para  conservar  el  “sauce  de  sus recuerdos” como lo llamaba
El Dr. Gregorio Araoz Alfaro, fue tucumano, Nació en 1870 y se radico en Buenos Aires, donde se doctoró en Medicina  profesión  que practicó en dicha ciudad y posteriormente  en grandes clínicas europeas.
Por su gran Pasión en  la medicina infantil, se lo considera el Padre de la Pediatría Argentina. Ocupo el más alto cargo en materia  de orden nacional  como Director  del Departamento  de Higiene. Fue fundador del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento de la Liga Argentina contra la Tuberculosis.
Fue varias veces Presidente de la Academia Nacional de Medicina, mereciendo también altos
cargos y honores de varios países europeos.
El Dr. veraneaba todos los años en nuestra Villa, y durante su estadía atendía gratuitamente a la gente más humilde de la localidad.
Este Dr. fue designado en el año 2002 por la organización panamericana de la salud entre 20 personalidades médicas que se destacaron en los últimos 100 años por su aporte a la medicina en el país, como “Héroe de la Salud en la Argentina”.
A esta casona vinieron importantes  hombres de ciencia y de política, entre los que podemos citar al DR. Salvador Mazza, descubridor  del vector que provoca el Mal de Chagas, como así también Ernesto Padilla, prestigioso hombre público de la época.
A su muerte  la hereda  su hijo Rodolfo  quien  fuera  Presidente  del Partido  Comunista  de la República  Argentina.  Por su ideología  política  durante  la guerra civil española  albergó  a los españoles exiliados, entre ellos se encuentran los comunistas León Felipe,  Rafael Alberti y su mujer  Teresa  de  León.  También  se  hospedo  Víctor  Delhéz,  considerado  como  el  mejor xilografista  del mundo,  de nacionalidad  Belga. Otro visitante  ilustre fue Pablo Neruda,  poeta Chileno, Premio Nóbel de la Literatura,     quien paso varias temporadas  estivales en nuestra localidad,  y en  donde  escribió  varios  de  sus  poemas,  uno  de  ellos  fue  la  Oda  al  Albañil Tranquilo, durante la remodelación del frente de la casa, cuyo diseñador fue el propio Neruda. La casona fue apodada como el “Kremlin”.
Rodolfo falleció en Totoral, sus restos descansan en el cementerio local.
En la actualidad la casa quinta pertenece al Dr. Norberto Agrelo, abogado, que fue Presidente de la Unión de Centro Democrático. Ironías del destino: la casa de un representante del izquierdismo moscovita pasa ahora a pertenecer a un alto dirigente del centro de derecha argentino.


11-CASA DE ARAGNO MANFREDI- FLIA AGRELO CAMINADA

Esta  espléndida   residencia   fue  la  que  construyó   Don  Federico   Wienert.   Fue  miembro destacado  de la comunidad  alemana de nuestro país, nació en la cuidad de Hannover  en el año 1859, fue cónsul alemán en 1895, y fallece en  Capital Federal en la década del ’20.
Su hija mayor, Elisa,  fue la heredera de esta casa, quien contrajo matrimonio con José Aragno Manfredi, quien era fonoaudiologo.  Esta familia pasaba las temporadas veraniegas en nuestro Pueblo. El Sr. Aragno Manfredi fallece en Santiago  del Estero en el año 1974, falleciendo  al poco tiempo su esposa, los restos de ambos descansan en el cementerio local.
Actualmente la casa pertenece a la familia Caminada Agrelo.
12-CASA DE LA CURTIDURÍA –LA CANCHONA FLIA JUAN AGRELO

La estancia primera en la localidad, data de 1626. La Curtiduría, que tomó ese nombre por el sitio donde se labraban pieles, la heredó Da. Antonia de Cabrera esposa del Gobernador  D. Cristóbal de Garay Saavedra. Este a su vez la donó a Da. Teresa de Cabrera cuando se casó con el Capitán D. Juan de Perochena; luego la hereda Juan Francisco de Torres y Cabrera, hijo del segundo matrimonio de Da. Teresa con D. Cristóbal de Torres Dávila. Este, en 1719 deja como heredera a Da. Mariana de Peralta y Cabrera casada con el Sargento Nicolás Ponce de León, padres de Gabriel Ponce de León.
Da.  Teresa  Moyano,  viuda  de  Gabriel  Ponce  de León  la  traspasa  en  1788  a su  hermano Gregorio Moyano que impulso con nuevo vigor las actividades rurales y sobre la base de las antiguas viviendas edificó la casa de su morada que en 1830 fue ampliada y renovada por su hijo D. José Santos Moyano quien falleció allí junto con su esposa, Inés Novillo y algunos de sus hijos en el trágico cólera de enero de 1868.
D. Santos Moyano agasajó en esta vivienda en 1867 a los jóvenes del Colegio Monserrat que venían de la casa de descanso de Caroya a caballo.
Hereda esta vivienda una de sus hijas sobrevivientes,  Da. Encarnación (La Canchona) soltera en donde vive hasta principios del siglo XX.
Esta antigua casona de más de 200 años y hoy conocida como “La Curtí o La Canchona” es la única en su tipo que se conserva en Totoral y es representativa de la antigua arquitectura rural cordobesa por lo que fue declarada de Interés Municipal.
Luego de estar abandonada por algún tiempo fue adquirida por la familia del Dr. Juan Agrelo.

13-CASA DEL DR. FELIPE CRESPO

Esta casona fue construida  por D. Benito Ortiz. Fue heredada  años después  por Da. Josefa Ortiz de Torres quien la vende a la señorita  Pastora  Sivilat, hermana  del Dr. Manuel Sivilat Fernández, abogado, prosecretario  del General Julio A. Roca y colaborador del Gral. Mitre en su biblioteca.
En 1925  adquirió  esta  propiedad  el Dr. Felipe  Crespo  Moyano,  hijo de don  Emilio  Crespo, nacido en esta localidad y doctorado en medicina en la Universidad Nacional de Córdoba.
Hoy, esta casona pertenece a una de sus hijas, Sara.

14-CASA DEL DR. NICASIO SALAS OROÑO -CASA DE LOS CABALLITOS

Estos terrenos y posterior casa pertenecieron a D. Lorenzo Serafini. Este y su hermano Pedro, estaban  dedicados  a  la  industria  molinera  y  maderera,  actividad  que  desempeñaba  en  el Molino, del cual era dueño cuando la adquirió de Da. Rosario Puyula en el año 1900.
Aquí se alojo,  muy enferma  y acompañada  por su madre,  la distinguida  poetisa  y escritora argentina, Delfina Bunge en 1907. Recomendada  por la Dr. Salas Oroño para curarse siendo que no disfruto demasiado su estadía en Totoral pero finalmente se curó.
Con posterioridad, alrededor de 1914 adquirió esta propiedad Da. Eloisa Torres Pardo, hija de Jerónimo  Torres  de  la  Quintana  y  de  D.  Petronila  Pardo  Rudens.  Da.  Eloisa  se  caso  en primeras nupcias con D. Jasón Benítez y luego del fallecimiento de éste con D. Pedro Corvalan y luego de enviudar nuevamente se casa con el boticario de la Villa, D. Carlos Milessi, mucho más joven que ella.
Luego  la  adquiere  el  Dr.  Nicasio  Salas  Oroño  quien  veraneaba  aquí  hacia  varios  años Gobernador de Santa Fe, Diputado y Senador nacional y un luchador en la época de la Organización   Nacional.  Estudio  medicina  en  la  Universidad   de  Buenos  Aires  y  contrajo matrimonio  con Da. Luisa Domínguez  Arteaga, prima de Delfina Bunge. Vivió en Córdoba en una mansión céntrica de gran lujo y hay relatos de una gran fiesta que la familia Oroño realizo en ella  con  importantes  personalidades  de  Córdoba  tales  como  los  Garzón  Maceda,  Díaz, Carcano, Revol Warcalde, Allende Posse, Deheza, Funes, entre otras.
La Dr. Salas Oroño fue un ex ministro radical y Diputado Nacional en los años ’30 y en Totoral se desempeño  como medico. Esta casona pertenece actualmente  a su hija, Luisa Mercedes, esposa del Coronel Alejandro Roca, sobrino nieto de Julio A. Roca y una de sus hijas estuvo casada con Enrique Anchorena.
Se la conoce como la Casa de los Caballitos por dos hermosos palenques  de hierro fundido que tienen dicha forma y fueron fabricados en Buenos Aires, supieron estar instalados frente al patio de la cochera y el Coronel Roca luego los trasladó frente a la puerta de entrada.

15-CASA DE REMIREZ

Este  terreno  fue  comprado  por  un  francés,  Emanuel  Vignal,  quien  construyó  a fines  de  la década  del ’20 esta  magnifica  casa  con definido  estilo  normando.  Tanto  él como  su padre fueron carpinteros y fabricaron las puertas y ventanas de la mayoría de las casonas de Totoral. Esta familia recortaron la infinidad de chapitas de zinc, en reemplazo de la pizarra que cubre tal original techo en el que se destacan dos boardillas con una veleta.
En la década del ’30 fue adquirida por un Sr. Remirez que poseía un enorme perro de raza San
Bernardo. Luego la ocupó en calidad de inquilino el Sr. Diógenes Moyano. Hoy pertenece al Sr. Pellicore Rolland.

16-CASA DEL CORONEL CUENCA – MONICA CEPEDA

Esta casa perteneció al Coronel Aureliano Cuenca quien fuera esposo de Da. Mercedes Juárez
Celman, hermana del presidente Miguel Juárez Celman.
El Coronel Cuenca nació en Buenos Aires en 1836 y luego se radicó en Córdoba alistándose como soldado siendo que escaló hasta llegar al grado de Coronel. Tuvo grandes actuaciones en las batallas de la Organización  Nacional derrotando al Chacho Peñalosa y otros caudillos, en algunos  casos  con  el General  Julio  A. Roca.  Además  fue  Diputado  Nacional  y Jefe de Policía de Buenos Aires.
En su memoria, Tomas Villegas dona a la Municipalidad una manzana destinada a plaza pero nunca  llego a concretarse.  Luego vivieron  sus hijos y posteriormente  paso a manos  de Da. Ludovica Bongiovanni como una pensión. Hace 50 años tuvo la primera sede el Club de Veraneantes  de Totoral, hoy pertenece  ala Sra. viuda de Pautassi quien en cumplimiento  de una promesa  hizo construir  un templete  con la imagen de la Virgen del Valle por lo que es conocida como “la casa de la virgencita”.


17-CASA DE D. GREGORIO MOYANO

Esta  casa  perteneció  a  don  Gregorio  Moyano  y  a  su  fallecimiento  la  heredan  sus  hijos Diógenes y Alejandro. D. Gregorio fue estanciero y hombre de negocios y heredó parte de La Curtiduría acrecentándola  al adquirir a sus hermanos derechos y acciones sobre el resto de la misma. Era propietario de un registro de comercio del cual era socio su primo, Eduardo Deheza y Manuel Pinto.
El y su hermano Salvador fueron los principales  promotores  de la fundación de Villa General
Mitre; además, fue el primer Jefe de Correos de la villa, se casó con Da. Secundina Novillo y luego con la hermana de ésta, Salomé. Tuvieron varios hijos pero los más reconocidos en la localidad  fueron  Diógenes  y  Alejandro.  Diógenes  fue  casado  con  Da.  Ambrosina  Trebucq Foursans  y en  segundas  nupcias  con  su  hermana  Clementina.  Desempeño  los  cargos  de Tesorero  del Banco  de Córdoba,  Jefe  Político  y Comisionado  Municipal.  Alejandro  Moyano contrajo  matrimonio  con Eloisa  Trebucq  Foursans,  fue abogado  y ocupó  altos  cargos  en la Justicia Federal.
La familia Moyano es una de las mas viejas de la villa, iniciando su asentamiento  en la región en el año 1672, fecha en la cual el Capitán Melchor Moyano y Cornejo adquirió la merced del Portezuelo  de  Macha  o  Santa  Rosa.  Su  hijo,  el  Licenciado  Gil  Moyano  Cornejo,  Alcalde Ordinario  en 1730 y vecino feudatario  de Córdoba  fue sepultado  aquí, en la Capilla  de San Esteban de Totoral. Ambas casas pertenecen aun a sus descendientes.
18-CASA DE D. ROQUE MORENO- 1º CARCEL DEL PUEBLO

Esta  casa  perteneció  al padre  Domingo  Luque,  cura  párroco  de  Totoral  desde  1868  hasta
1877. Fue el primer presidente de la Corporación Municipal y constructor de la Iglesia
parroquial en 1872, falleció en esta localidad en 1890 y yace sepultado en el atrio de la iglesia. Además, ésta fue la primer cárcel del pueblo, aun se conservan empotradas en sus muros, las argollas de hierro para atar a los presos y hasta comienzos  de este siglo se conservaron  los cepos que se les aplicaban a los detenidos que terminarían en el fuego.
Al fallecer el padre Luque la legó al Asilo de Huérfanos de Córdoba y en 1897 la adquirió D. Roque Moreno a su suegra Da. Eloisa Cuitiño de Pizarro. D. Roque fue Intendente Municipal y Jefe de Correos de Sarmiento a donde se dirigía y regresaba a pie (son 10 km. De distancia). Heredó la casa su hijo Esteban.
Actualmente esta casa pertenece a sus herederos, pero se encuentra en gran deterioro.

19-CASA DE DA. MERCEDES SUAREZ

Esta casa perteneció a D. Nicanor Casas quien ocupo los cargos de Concejal Municipal desde
1877 y como vice-presidente del Consejo, fue comerciante y tenía un almacén en donde brindó un suculento banquete a los soldados de la Guardia Nacional en 1896.
Uno de sus hijos  le vende  esta  propiedad  a Da. Mercedes  Suárez,  cuando  esta  fallece,  la hereda  su hermana  Ramona  “la Mona”  Suárez,  maestra  de grado  en la escuela  Bartolomé Mitre.
Actualmente pertenece a su hijo José.

20-CASA de D. EVARISTO PALOMBINI

En agosto de  1904 el señor D. Evaristo Palombini, italiano de Chiaravalle, adquirió dos solares a D. Gregorio Moyano. En ellos construyo su casa y, continúa a ella, el edificio de la esquina i.e. que fue diseñado para farmacia por el señor Alberto Vera Barón, quien allí se estableció con este negocio.
Carlos  Anacleto  Palombini,  popularmente  “Cacho”,  se  distinguió  dedicándose  a  la  política, como dirigente local y departamental de la Unión Cívica Radical. Ocupo el cargo de Comisario Departamental y, posteriormente, en 1958, fue elegido Diputado Provincial por la UCR Intransigente.  Con posterioridad,  desempeño  el cargo de de Inspector  de Jefatura s Políticas de la provincia. Fue presidente del club atlético Independiente, el primer presidente de la Cooperativa telefónica y del festival de noches para el recuerdo; presidente de la cooperadora escolar de la escuela Bartolomé Mitre y de la comisión de la escuela Normal Superior. Fue un ferviente   católico,   amigo  del  quehacer   parroquial   Actualmente   la  casa  pertenece   a  los herederos.

21-CASA DE D. PEPE PINTO- CASA NATAL DE  OCTAVIO PINTO

Frente a la casa D. Manuel Pinto está la casa de su hermano José, más conocido como “Don Pepe Pinto”. Este destacado hombre ocupo diferentes e importantes cargos administrativos en la  Provincia,  destacándose  por  su  capacidad,  rectitud  y energía  Contrajo  nupcias  con  Da. Adelina Cires, naciendo de esta unión Octavio, conocido pintor argentino.
Esta casa fue durante  varios años cede del banco  de la Provincia  de Córdoba,  para luego pasar a funcionar  hasta la actualidad  el Departamento  de Aplicación,  de la Escuela  Normal Superior.

22- CASA DE “LAS NIÑAS LAULHÉ” FLIA BARBIERI

Esta casa fue de Pedro Laulhé y de Petrona Bautet, ambos franceses, quienes se radicaron en esta Villa a fines del siglo XIX del matrimonio nacieron Luisa, Flora, Petrona, Julia y Margarita, la  primera   y  la  última  se  casarón,   quedando   las  tres  hermanas   del  medio  solteras   y dedicándose toda su vida a la docencia. La escuela funcionaba al mismo frente de la casa de las niñas Laulhé, donde actualmente se encuentra la Terminal de Ómnibus. En la década del
’50 adquiere  esta casa el Sr. Antonio  Rivero  Nores,  agropecuario,  quien fue propietario  del campo “Puesto de Jacinto”. Se desempeño como Comisionado  Municipal. Hace algunos años el Sr. José Barbieri adquirió la casa a los herederos del Sr. Rivero Nores.

23-LA CASONA - FLIA

Esta casa perteneció  a D. Lucas salas, asturiano  de la ciudad de Oviedo, farmacéutico.  Fue
Intendente de la Villa desde 1888 hasta 1891.
En 1896 fue nombrado Tesorero Municipal y en 1897 fue acusado de hacer uso del dinero de tesorería y manifestó  que por lo pronto no tenía dinero para pagar la cantidad gastada, Ante este hecho, resulto el embargo de la botica.
Salas tenía en esta casa la farmacia, botica, en sociedad con un Sr. González.  La casa y el solar antiguo al norte les fueron rematados  a raíz de un juicio ejecutivo  de la Sra. Joaquina González  de Argüello,  en 1898,  quien  la adquirió  en el remate  por la suma  de $4000  y la transfirió a D. José María Carballo el 15 de Abril de 1899.
D.  José  María  Carballo  efectuó  la  compra  para  su  esposa,  Da.  Amalia  Risso  Patrón,  de acuerdo con la transacción celebrada entre ambos con motivo del juicio de divorcio.
Da. Amalia ya había adquirido un solar de manzana 41 que luego vendió.
En 1918 Da. Amalia vendió los dos solares a D. Alberto C. Guidone y éste, en 1922, los vendió a Da. Angélica Rosa Carballo.
En el local de la esquina de la casa, el popular “tuti” Salde tuvo negocio de golosinas. Posteriormente,   alquiló  el  Sr.  Amado  J.  Dagiovanni,  quien  tuvo  sastrería  de  confección. Después, Salvador Carrizo puso mercería y librería en esta casa.
La fachada de la casa era tal cual existe ahora, y el patio interior estaba rodeado de galerías soportadas  por  elegantes  columnas  corintias,  pero  terminó  todo  en ruinas.  En 1974,  Selva Carballo de Rodríguez Cortes y Elvira Clemencia de Rodríguez Rivas, vendieron esta casa a D. Alberto  Rossi quien felizmente  la restauró,  introduciéndole  valiosos  elementos  ornamentales interiores, dividiendo su altura en 2 cómodos pisos y construyendo locales comerciales en ella. En la actualidad una espléndida  galería comercial, ejemplo para la restauración  de los viejos edificios  de  Totoral  y  de  cómo  adaptarlos  a  los  tiempos  modernos,  pero  conservando  su hermosa arquitectura del clasicismo italiano de fines del siglo XIX.


24-CASA DE “TÍA DOMITILA” – CASA DEL DR. GUILLERMO CURIA

Encontramos que en el año 1887 D. Manuel Pinto compró a Emilia Zorrilla, una casa y un sitio en este solar.
A fines de la década del cincuenta, ejecutada la sucesión por la Municipalidad local, la casa fue adquirida en remate público por el Dr. Guillermo Curio, abogado tucumano.
El  Dr.  Curia  fue  el  primer  presidente  del  Club  de  Veraneantes  de  Totoral  que  cumplió  su mandato,  quien  lo institucionalizó  y le dio gran  impulso,  basado  en su generosa,  atinada  y permanente dedicación.
La casa pertenece actualmente a su esposa, Martha Iramain González de Curia.

25-CASA DEL DR. ARTURO M. BAS

Esta casa perteneció a Julio Flores, luego a D. Severo quien fue elegido Diputado en1864   y electo   Gobernador de Córdoba en 1866.Fallece  a fines del siglo pasado y hereda la casa su hija Carmen, quien fue esposa del Dr. Arturo M. Bas.
El Dr. Bas fue un eminente hombre público cordobés que figuró entre los primeros hombres del
país.  Es,  después  de  Alberdi  el  tratadista  por  excelencia  del  Derecho  Público  Provincial
Argentino.
Fundó la Caja Nacional de Ahorro Postal; promotor de la Ley de Accidentes de Trabajo, autor

de la Ley de Jubilaciones de Bancarios y de Ferroviarios, Etc.
Fue Diputado Nacional por Córdoba desde 1912 hasta 1916 y desde 1920 hasta 1924. En nuestra Villa Fundó la primera Sala de Primeros Auxilios.
1927 encontrándose  el Dr. Bas. En su casa ,con su hermano  , desde la plaza le efectuaron unos disparos  de revólver  ,sin que nadie resultara  herido,  a causa de esto Bas partió al día siguiente  a Alta Gracia no regresando nunca mas a nuestra localidad.
En 1935 A. M: Bas fallece heredando  esta casa su hija María Elvira, quién durante muchos años veraneó en Totoral.

El resumen de las casonas está basado en el libro “Casonas de Totoral” cuyo autor es el Sr. Natal Crespo
Totoral la de las lomas y las aguas cristalinas...